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El expresidente ruso y actual miembro del Consejo de Seguridad señaló que si Estados Unidos no libera al presidente de Venezuela, Maduro, se convertirá en «la versión latinoamericana de Nelson Mandela.
El expresidente de Rusia y actual vicepresidente de su Consejo de Seguridad, Dmitri Medvédev, lamentó este viernes el comienzo turbulento del actual año para las relaciones internacionales, pero aseguró que 2026 será recordado por el secuestro por EE.UU. del presidente venezolano, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores.
A través de sus redes, Medvédev manifestó que este hecho, perpetrado en medio de la agresión estadounidense del 3 de enero contra Venezuela —con saldo de un centenar de fallecidos e igual cifra de heridos—, «fue un acto de brutalidad absolutamente vil«.
Expresó su certeza de que «solo hay dos escenarios posibles: o Estados Unidos libera discretamente al Presidente venezolano secuestrado con algún pretexto para salvar las apariencias —lo cual es improbable—, o se convierte en la versión latinoamericana de Nelson Mandela. Esto último parece más probable. En ese caso, su nombre quedará grabado en la historia sudamericana junto a los de Bolívar, Miranda y Chávez«.
A juicio del político ruso, la presión política que emane de la movilización popular global será un factor crucial: incluso si «Trump, por pura terquedad, se niega a liberar a Maduro más adelante, la presión pública, casi con toda seguridad obligará» a hacerlo a cualquier sucesor de aquel, dijo.
«El petróleo es el factor clave aquí», consideró Medvédev, quien deja ver que a largo plazo no menos importante será la defensa de la soberanía por el Gobierno Bolivariano.
En esa línea, expuso las siguientes interrogantes: «¿Qué pasa si las actuales autoridades venezolanas no tienen ganas de compartirlo con los gringos a largo plazo? (…) ¿Está Trump realmente preparado para lanzar una operación terrestre? Eso requeriría sin duda la aprobación del Congreso, y sería mucho más sangriento que el descarado secuestro de Maduro. Además, el Senado acaba de apretarle el cinturón a Trump, frenando sus impulsos militaristas. ¿Y acaso la actual administración necesita una guerra así? Es muy dudoso».