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17.Sep.2026 / 11:59 am / Haga un comentario

Por: Nicolás Ernesto Maduro Guerra

Para los millones de jóvenes que hemos formado parte de la Juventud del Partido Socialista Unido de Venezuela (JPSUV), el aniversario 18 de nuestro movimiento es mucho más que la celebración de una efeméride. Esta fecha, en la que arribamos a nuestra mayoría de edad como organización política, es un buen momento para reflexionar sobre los nuevos desafíos que debemos enfrentar para fortalecer nuestra potencia como motor de cambios concretos.

El pensamiento del comandante Chávez siempre es un buen punto de partida para orientar esta reflexión, en particular porque fue él quien propició la fundación de la JPSUV y la concretó el 12 de junio de 2008. Haciendo balance un año después, en el Aló Presidente Teórico No. 3 del 25 de junio de 2009, Chávez aseguraba que la JPSUV marcaba el nacimiento de una “verdadera máquina pensante” y la caracterizaba como “la garantía más grande de la permanencia de esta Revolución Bolivariana”.

En ese sentido, el Comandante Chávez insistía muy enfáticamente en que, para asumir esas responsabilidades, había que ir “ineludiblemente al estudio en la práctica, a la dialéctica, a la combinación de la teoría con la praxis y alimentar desde la praxis la teoría revolucionaria”.

Pero además nos advertía sobre los peligros del contexto: “Ustedes están en una sociedad bombardeada por los valores perversos del capitalismo, por eso hay que hacer la batalla todos los días, la batalla contra el odio, es decir, la batalla de la cultura”. Ya Chávez avizoraba proféticamente lo que venía.

Hoy, aquellas amenazas se han vuelto más complejas y apuntan con precisión a la distorsión de nuestra personalidad; a la contaminación de nuestra potencia idealista y al debilitamiento de nuestra audacia natural para la lucha. Como lo señalaba muy atinadamente la compañera presidenta (e), Delcy Rodríguez hace unos días, estamos inmersos en “una sociedad hiperconectada donde ves personas que no son tales, oyes voces que no son las verdaderas, pero parecen como si lo fueran”.

La “batalla de la cultura” a la que nos convocaba Chávez hoy está más vigente que nunca y se ha vuelto mucho más urgente, por lo que la JPSUV debe avanzar en un esfuerzo comunicacional y formativo mucho más agresivo para construir nuevos códigos y estrategias que sirvan de soporte a los jóvenes que hoy se ahogan en el torbellino del algoritmo; los memes; la desinformación y los discursos de odio que habitan las RRSS.

No se trata de rechazar los avances tecnológicos, sino de contrarrestar su penetración como mecanismos de ignorancia, confusión, despersonalización. Para ello, hay que crear programas piloto que muestren cómo llegar a un uso virtuoso de las nuevas tecnologías de información y comunicación.

Sólo una dirigencia juvenil que logre preservar y cultivar nuestros procesos de razonamiento complejo, el pensamiento crítico o profundo, será capaz de crear nuevos códigos de comunicación efectivos y atractivos para el segmento joven.

Recordemos, además, que para proteger a la juventud de estos procesos que naturalizan y glorifican la ignorancia hay que comenzar temprano, desde la escuela, tal como lo advertía el presidente Nicolás Maduro en su programa Con Maduro+ del 11 de noviembre de 2024. “Ya es un problema este tema de la influencia nociva, letal, de las redes sociales y los videojuegos sobre la mente de los niños, niñas y jóvenes y el tema de las escuelas. Ya es un tema mundial, ya se habla, ya hay países como China que ha establecido protecciones ejemplares para su juventud y su niñez. Ya este debate está en Londres, Madrid, Berlín, Nueva York, Caracas, ya es un debate, sin lugar a duda”.

De la misma forma, para seguir conectando y ampliando nuestra comunicación con los segmentos jóvenes es necesario visibilizar sus subjetividades, su mundo interior, mostrar que la juventud es un colectivo conectado por una “idea que nos ilumina”, como solía decir el comandante Chávez. ¿Cómo es el mundo interior de un joven campesino? ¿Cómo se conecta su subjetividad con “la idea que nos ilumina”? ¿En qué punto se asocian las subjetividades de un joven soldado que se inicia en su carrera militar con nuestro ideal revolucionario? ¿Cómo piensa la patria una joven estudiante universitaria de las clases populares?

Me atrevería a afirmar que, en todos ellos y más allá de sus particularidades, hay una idea común y luminosa del futuro; una idea fresca, pero audaz; un propósito robinsoniano de inventar para no errar; un nuevo modo de comunicarse más abarcador.

Los jóvenes queremos tener futuro y, en ese transitar de resistencia y avance, el papel de la JPSUV se hace más necesario y urgente. Desde nuestra trinchera de puertas abiertas, la juventud de la JPSUV sigue aquí, con los brazos abiertos, llamándolos a todos y todas a abrazar sin titubeos el papel histórico que nos corresponde. “Vacilar es perdernos”, decía el padre Bolívar.

Nosotros no vacilaremos y venceremos.

 

 

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