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11.Dic.2014 / 11:13 am / Haga un comentario

Foto: CO

El 11 de diciembre de 1819, procedente de Nueva Granada y luego de la campaña victoriosa de Boyacá, llegó a Angostura el Libertador Simón Bolívar. Se había marchado en febrero a los llanos apureños y de allí tomó rumbo, en junio, hacia territorio neogranadino el cual independizaría con la batalla de Boyacá, el 7 de agosto de 1818.

Antes de partir

En Angostura, para entonces capital provisional de Venezuela, el Libertador dejó instalado y en funciones, el Congreso Constituyente con su célebre Discurso del 15 de febrero de 1819.

Por el razonable temor a que cualquier información que circulase antes de tiempo alertase a Pablo Morillo y frustrase su proyecto al inducir a éste a desplazarse con sus tropas del otro lado de la cordillera, Bolívar evitó dar a conocer sus planes a muchos de sus oficiales en Angostura. De allí que el silencio que por unos dos meses guardó el Libertador durante su cruce por los llanos en temporada lluviosa y el paso de los Andes que concluyó a principios de julio de 1819, despertó ambiciones de quienes ponían en duda la posibilidad de libertar a Nueva Granada, creándose un ambiente hostil contra las autoridades que en Guayana representaban las instituciones creadas por Bolívar.

¿Independencia por cada país?

En el fondo de las querellas del grupo de valerosos militares que desconocieron al vicepresidente Francisco Antonio Zea y los nombramientos militares dispuestos por el Libertador, estaba el regionalismo de muchos generales que permanecieron al frente de sus unidades tanto en Oriente, Guayana y los llanos apureños. Mientras Bolívar planteaba y se ajustaba a un plan de operaciones de proyecciones continentales, otros generales como Arismendi, Mariño y Páez, ponían en práctica una visión localista de la contienda. Y ello facilitaba a Pablo Morillo la contención de los focos republicanos, circunscritos en 1819 al territorio de Angostura, Magarita y Apure.

La trama

En julio de 1819 Arismendi se encontraba bajo confinamiento en Angostura, sometido a investigación, en atención a su incumplimiento de órdenes militares. Sus amigos comenzaron a propalar temores infundados acerca de que Zea era muy débil como vicepresidente y que se requería un militar al frente del gobierno para enfrentar el peligro de una ofensiva realista, y que éstos “marchaban sobre Guayana y ya se encontraban en la orilla opuesta del Orinoco” (O’Leary, Tomo 28, pág 12). y en ausencia de Bolívar hubo mucho incauto que dudó de la fortaleza de las noveles instituciones.

Medidas de Arismendi

En todo caso, tras obligar los amigos de Arismendi -entre quienes destacaba Santiago Mariño- al vicepresidente Zea a renunciar, en lo que constituyó un Golpe de Estado parlamentario, Arismendi tomó medidas que, al decir de O’Leary, de haber sido real el peligro de ataque realista, resultaban las pertinentes. Asimismo declaró como “propiedad del gobierno los cueros de ganado vacuno que se beneficiase en el territorio e la República”. También dispuso en favor de la República la venta del tabaco y licores.

Bolívar en Angostura

El Libertador llega a la ciudad de Angostura en un momento en que todos sus habitantes le creían aún organizando la administración de Nueva Granada y asegurando las defensas de la porción de territorio que recién había sido liberada. De este modo, cuando arriba el 11 de diciembre en una canoa a esta capital, sorprende a propios y extraños. Y desde el primer momento de su llegada, quedó desbaratada cualquier trama de desconocimiento de las legítimas autoridades; aunque él sabiamente no procedió con retaliaciones.

Medidas de Bolívar

Inmediatamente de su retorno, y tras ser reconocido como Presidente y Jefe Supremo por todos, la actitud del Libertador fue tender un benévolo manto de silencio en torno a los sucesos que alteraron la marcha institucional de la República que nacía a orillas del Orinoco.

Al contrario de lo que pudiere suponerse, designó al general Arismendi como Jefe Militar de Oriente, y aprovechó para nombrar a Mariano Montilla -quien acababa de llegar a Margarita procedente de México, donde acompañó la expedición libertadora del español Francisco Xavier Mina, el cual por cierto, sería capturado y fusilado- como Jefe de Estado Mayor en Margarita.

“Matar al nacer la hidra de la discordia”

“Aquella mañana había llegado inesperadamente el Libertador a la capital. Su presencia produjo el doble resultado de restablecer la confianza pública y de matar al nacer la hidra de la discordia. Con noble generosidad disimuló los torcidos designios de sus enemigos y no quiso investigar su culpable conducta, pues él no guardaba rencor y así fue como a los pocos días confirió el mando en jefe del Ejército de Oriente al general Arismendi y destinó al coronel Mariano Montilla al importante empleo de jefe del Estado Mayor de la división que conducía el general D’Evereux a Margarita. Le valió esta política tantos amigos cuantos admiradores le habían granjeado sus proezas. La facción de Arismendi quedó reducida a su natural nulidad, y por primera vez desde que Venezuela se elevó al rango de nación, no hubo sino un solo partido: el de los defensores de la independencia(…)

Al presentarse (Bolívar en ella [la sala del Congreso], le cedió su asiento el presidente de la corporación (…) Toda la población de Angostura acudió presurosa al palacio y sus alrededores a presenciar el solemne acto de aquel día. Bolívar dio razón minuciosa de todo lo que había hecho durante su ausencia, en un discurso en que luce más que la elocuencia, la sencilla modestia con que omitió la más leve mención de sus hazañas personales y el cuidado especial que puso en encomiar los servicios del ejército y los patrióticos esfuerzos del pueblo granadino”, [Daniel Florencio O’Leary, Memorias, Tomo 28, pp. 13/14]

Correo del Orinoco

 

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