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7.Sep.2017 / 11:47 am / Haga un comentario

macron y borges

En mayo del presente año, Macron ganó la presidencia de Francia frente a la candidatura de Marine Le Pen con con una abstención mayor al 50% de los votos. Su incipiente carrera política sin embargo estuvo fuertemente apoyada por la Unión Europea (UE), la OTAN, los jugadores más fuertes del capitalismo financiero, la maquinaria Clinton-Obama, el establishment y los sectores globalistas de la oligarquía francesa, junto con los seis grupos mediáticos más poderosos de Francia que tienen en sus mesas el monopolio de la prensa de su país.

Emmanuel Macron, por tanto, fue un producto electoral vendido por todos los agentes mencionados, con una narrativa de “reformas y cambios” que en realidad tiene como propuesta una profundización neoliberal de las políticas de la Unión Europea que significan el socavamiento institucional del Estado-nación francés en vías a la integración globalista.

Su alianza con el tanque de pensamiento Terra Nova, financiado por Google y las más importantes entidades financieras de Francia, que promueve una interacción política, económica y financiera más profunda con los Estados Unidos, y conectado directamente con el banco Rothschild & Cie, del que el mismo Macron fue empleado y promovido entre 2008 y 2012 como un aventajado agente de las finanzas. Fue en este periodo en el que se hizo de sus primeros millones.

Uno de los hitos financieros en que participó como funcionario de Rothschild & Cie fue en la compra de la división de Pfizer Babys por parte de Nestlé, por lo que fue alabado en los medios como “el Mozart de las finanzas”. Sin embargo, un amigo de Macron testimonia en un libro sobre el presidente francés que “le confesó que no había tenido tiempo de aprender cómo funcionaba el mundo de la banca y que su éxito con Nestlé se había basado en las relaciones públicas y en su amistad con Brabeck (presidente de Nestlé), no en los conocimientos técnicos”.

Durante esos años también fue incluido en instituciones enlazadas a la Fundación Nacional para la Democracia (NED, por sus siglas en inglés) de EEUU como la Fundación Francesa-Estadounidense y a la Escuela de Economía de Londres.

De 2012 a 2014 fue consultor jefe del ex presidente Francois Hollande, para luego entre 2014 y 2016 incorporarse al gabinete como ministro de Economía.

En 2014 fue invitado a la reunión anual del Grupo Bilderberg, club de la élite globalista cuyo principal objetivo es converger en las acciones políticas y antipolíticas a desarrollarse en todos los hemisferios del planeta en beneficio de la revuelta neoliberal mundial, la cual según el analista geopolítico Pepe Escobar tuvo un momento de clímax con la asunción de este agente de los Rothschild a la presidencia de Francia.

Borges y Guevara en París

No es baladí el hecho de que los máximos representantes de la Asamblea Nacional en desacato y de los partidos políticos con mayor cercanía al establishment estadounidense (Primero Justicia y Voluntad Popular) tengan su primera reunión con Emmanuel Macron, llamado a ser el líder neoliberal de la UE en sustitución del Reino Unido, si se llega a concretar en definitiva el Brexit votado por la población británica.

Esta reunión forma parte de la agenda intervencionista que promueve Julio Borges y cía sobre Venezuela. Francia es uno de los países líderes de la UE y su presidente forma parte de ese corretaje elitesco en el que se incluye a todos los agentes que promovieron su candidatura.

Esos mismos grupos se han enfrentado a la administración de Donald Trump, han logrado minar su gabinete y sus decisiones en política exterior, y tienen explícitamente a Venezuela en la mira, siendo el país con las reservas de petróleo más grandes del mundo y recursos minerales en abundancia aún sin explotar. En este mismo sentido, la agenda de la intervención sobre países no alineados a los EEUU tiene en Francia a uno de sus mayores operadores estatales en Europa.

El mismísimo Macron, que califica al presidente Nicolás Maduro de “dictador”según la tónica corporativa de la mediocracia global, formó parte del gabinete francés que, luego de que EEUU, Francia, la OTAN y las petromonarquías del Golfo Pérsico asesinaran a Muamar al-Gadafi y derrocaran al gobierno de la Yamahiriya, saqueó y “desapareció” unos 100 mil millones de dólares del entonces tesoro nacional de Libia.

La llegada de Borges y Guevara a París para reunirse con Macron es funcional a la canalización de (uno de los tantos) recursos intervencionistas que buscan concluir en el derrocamiento del chavismo del poder político en Venezuela, vía ampliación del cerco y asfixia financiera y diplomática contra el país.

Total, no sería la primera vez que el dirigente de Primero Justicia solicita una intervención expedita sobre el país, incluyendo bloqueos económicos y financieros que intentarían, según sus palabras, poner a Venezuela bajo cuarentena.

Los dirigentes opositores conocen de sobra que Macron es un operador parte de ese grupo globalista que no tiene ningún problema en intervenir países con el fin de imponer el saqueo y el caos promovido desde el extranjero.

Respaldo de Macron a la oposición venezolana y la “ayuda humanitaria”

Julio Borges declaró en las afueras del Palacio del Elíseo que el presidente francés apoya “totalmente” a la Asamblea Nacional en detrimento de la legitimidad de la Asamblea Nacional Constituyente.

El de Primero Justicia recalcó que Macron entiende que Venezuela se ha convertido en conflicto con consecuencias locales ni regionales, sino que “ahora es un problema mundial”.

Esto se une a la “disposición” de Macron y de otros “socios comunitarrios”, según Borges, de ayudar a revertir la situación venezolana en favor de los objetivos (golpistas) planteados por la Asamblea Nacional.

La urgencia que convoca esta intervención, ahora transatlántica, solicitada por la oposición venezolana se reviste de “ayuda humanitaria”, que no escapa de los manuales de Guerra No Convencional del Pentágono en los que este tipo de operaciones “desembocan” en el conjunto de actividades de sabotaje económico y político a la vida de la población.

En los parámetros de la Guerra No Convencional, ante una operación de “asistencia o ayuda humanitaria” mediante un canal o puente, en el caso de Venezuela supone que la población debe arrodillarse ante una fuerza extranjera exigiendo que la gobierne por delegación, que suplante las funciones del Estado y que, si la situación llegara a complejizarse más, la oposición así pudiera obtener el respaldo necesario a una intervención militar.

De esto sabe Francia, pues la experiencia de intervención sobre la Libia de Gadafi fue motorizada por el mismo gobierno francés bajo esquemas narrativos similares como la “crisis humanitaria” y la “dictadura”.

Para obtener este tipo de respuesta es que Borges y Guevara arribaron a Europa.

Misión Verdad

 

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