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Las Brigadas Internacionales de Comunicación Solidaria BRICS-PSUV rechazan de manera categórica, firme y contundente las recientes declaraciones del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en las que amenaza abiertamente a la República Bolivariana de Venezuela al afirmar que se encuentra “completamente rodeada por la Armada más grande jamás reunida en la historia de Sudamérica”, anunciando además una escalada militar destinada a despojar al pueblo venezolano de su petróleo, sus tierras y sus activos soberanos.
Estas afirmaciones constituyen una grave amenaza a la paz regional, una violación flagrante de los principios fundamentales del Derecho Internacional, de la Carta de las Naciones Unidas, y del derecho irrenunciable de los pueblos a la autodeterminación y a la soberanía sobre sus recursos naturales. Ninguna nación tiene derecho a apropiarse, por la fuerza o la intimidación, de los bienes que pertenecen legítimamente a otro Estado soberano.
Las declaraciones de Donald Trump no solo revelan una visión colonial y anacrónica de las relaciones internacionales, sino que confirman la persistencia de una doctrina imperial que pretende someter a los pueblos libres mediante la amenaza militar, el chantaje y la violencia.
Venezuela no ha robado nada a nadie: ha ejercido, como lo reconoce el derecho internacional, su derecho soberano a administrar sus riquezas en beneficio de su pueblo.
Desde las BRICS-PSUV reafirmamos que Venezuela es un país libre,independiente y soberano, y que su destino solo puede ser decidido por el pueblo venezolano, sin amenazas externas ni tutelajes imperiales.
Alertamos a la comunidad internacional sobre el peligro que representan este tipo de declaraciones para la estabilidad de América Latina y el Caribe, región declarada Zona de Paz.
Hacemos un llamado a los pueblos del mundo, a los gobiernos responsables y a los organismos multilaterales a rechazar estas expresiones de guerra y expolio, y a defender el respeto mutuo entre las naciones como base de una convivencia internacional justa y pacífica.
Hoy, como ayer, Venezuela no se rinde, no se arrodilla y no se entrega.
La patria de Bolívar seguirá de pie, defendiendo su soberanía y su derecho a existir en paz.