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Prensa PSUV.- Hoy se cumplen 202 años de que el Congreso declarara solemnemente la Independencia de Venezuela el 5 de julio de 1811.

Mediante el documento conocido como Acta de la Declaración de Independencia, los representantes de las siete provincias pertenecientes a la Capitanía General de Venezuela, reunidos en la Capilla Santa Rosa de Lima, declararon su separación de la Corona española y establecieron una nueva Nación basada en la igualdad de sus habitantes, la abolición de la censura y la libertad de expresión.

El Acta consagró el principio constitucional y se opuso radicalmente a las prácticas políticas, culturales y sociales que habían prevalecido durante los trescientos años que había durado el régimen colonial en la América española. La Declaración es notable por ser el primer caso de una Colonia española de América que declara su independencia.

Las siete de las provincias al explicar las razones de esta acción, señalaron lo funesto que significaba el hecho que, una pequeña Nación de Europa gobernara las grandes extensiones del Nuevo Mundo.

Antecendentes:

El 19 de abril de 1810, se convoca un Cabildo extraordinario en la ciudad de Caracas como respuesta inmediata a la disolución de la Junta Suprema de España, la renuncia del Rey Fernando VII, iniciando inadvertidamente con ello la lucha por la independencia de Venezuela. El movimiento se originó por el rechazo de los caraqueños al nuevo gobernador de la Provincia de Venezuela y Capitán General de Venezuela Vicente Emparan, quien había sido nombrado por el hermano de Napoleón Bonaparte, José I de España, que se desempeñaba como rey de turno debido al derrocamiento del rey español, tras la invasión napoleónica en España.

Se establece entonces una Junta de Gobierno que actuó hasta el 2 de marzo de 1811, y fue eventualmente un gobierno de transición, no independiente, partidario de la Corona española. Sin embargo, esta Junta llevó a cabo reformas en el orden interno, trató de unificar las provincias y reforzar su autonomía, e hizo gestiones en el exterior para obtener la solidaridad de otras colonias y el reconocimiento y la ayuda de las naciones extranjeras. El carácter de este gobierno “conservador de los derechos de Fernando VII” no le permitía ir más allá de la autonomía que se había proclamado el 19 de abril. Por esa razón, la Junta resolvió convocar a elecciones e instalar un Congreso General ante el cual declinar sus poderes y que decidiera la suerte futura de las provincias venezolanas.

La convocatoria fue hecha en junio, y fue acatada por las provincias de Caracas, Cumaná, Barinas, Margarita, Barcelona, Mérida y Trujillo, mas no por las provincias de Maracaibo, Coro y Guayana, pues aunque todas estaban igualmente contrariadas por la presencia de un rey usurpador francés en la Corona española, estas tres provincias manifestaron su desacuerdo con el desconocimiento de la autoridad del Consejo de Regencia. No obstante, la convocatoria a elecciones fue la medida de mayor trascendencia política de la Junta, pues aseguró la transformación del gobierno de facto en un régimen constitucional independiente.

Las elecciones se practicaron entre octubre y noviembre de 1810. El reglamento electoral era censitario pues daba el voto a los hombres libres, mayores de 25 años y propietarios de bienes raíces, y no hubo voto para las mujeres, ni los esclavos, ni la gran mayoría de la población carentes de bienes de fortuna. De esta manera, vino a resultar un Congreso formado en su totalidad por representantes de la oligarquía criolla. Por eso, aquel cuerpo no pudo llevar a cabo transformaciones radicales en el orden social o económico, y sólo realizó el cambio político que le resultase adecuado a sus integrantes.

El reglamento dispuso, además, que las elecciones se hicieran en dos grados: primero, los votantes nombraban a los electores de la parroquia; y luego, estos electores, reunidos en asamblea electoral en la capital de la provincia, designaban los representantes al Congreso, a razón de un diputado por cada 20.000 habitantes. Practicadas las elecciones, resultaron electos 44 diputados, los cuales se instalaron y sesionaron en Congreso por primera vez el 2 de marzo de 1811 en la casa del Conde de San Javier (actual esquina El Conde en Caracas). Las provincias estuvieron representadas así: Caracas 24 diputados; Barinas 9; Cumaná 4; Barcelona 3; Mérida 2; Trujillo 1; Margarita 1.

A medida que se fueron desarrollando las sesiones del Congreso, la idea de la Independencia fue ganando adeptos en el seno del mismo. Muchos diputados la apoyaron con apasionados alegatos, otros con argumentos históricos. Entre los diputados que se oponían a la ruptura definitiva con la corona española, se encontraba el sacerdote de La Grita, Manuel Vicente Maya, quien pronto se vio abrumado por los discursos de Fernando Peñalver, Juan Germán Roscio, Francisco de Miranda, Francisco Javier Yanez y muchos más, favorables a la idea de la Independencia absoluta. Mientras tanto, los ánimos de los jóvenes radicales se caldeaban en las reuniones de la Sociedad Patriótica, incluido el del joven Simón Bolívar, quien lanzó ante las dudas sobre la Independencia la famosa pregunta: “¿Trescientos años de calma, no bastan?”.

La declaración de independencia:

El 5 de julio de 1811 se reunió el Congreso Constituyente de Venezuela a las 3:00 p.m. para declarar solemnemente la Independencia absoluta de Venezuela. Esta decisión se logró después de un largo debate entre los representantes de las provincias de Caracas, Cumaná, Barinas, Margarita, Mérida, Barcelona y Trujillo. El anuncio fue dado formalmente a los asistentes por el Presidente del Congreso. Este hecho permitió consagrar la Primera República de Venezuela y con ello se puso fin al coloniaje español.

Entre los personajes que asistieron a dicho evento histórico se mencionan a: Juan Germán Roscio, Francisco Isnardi, Manuel Palacios Fajardo, Juan Antonio Rodríguez y Francisco de Miranda, quien fue uno de los personajes que promovió la independencia en Venezuela y apoyó a la Declaración de Independencia pronunciando la siguiente frase: “o la vida para siempre o el sacrificio de todos nosotros por la felicidad de la patria”.

Se podría decir que la frase de Miranda fue una proclama para inculcar a los venezolanos el deber de luchar y sacrificarse para poder conseguir la felicidad de la patria, que no era otra que la independencia de Venezuela.

Después de la Declaración de la Independencia, el Congreso decidió redactar un texto donde se manifestaban todos los motivos que habían obligado al pueblo a declarar la independencia y, así librarlo de toda dominación extranjera. Este documento es el Acta de la Independencia, donde Venezuela, el 5 de julio de 1811, se identificó ante su pueblo y las demás naciones del mundo, como república libre y soberana.

A los personajes que les correspondió redactar este memorable documento fue a Juan Germán Roscio y a Francisco Isnardi como miembros del congreso. Hoy en día, esta acta se encuentra depositada en una arca especial instalada en el salón Elíptico del Congreso Nacional, y es abierta por el Presidente de la República en una ceremonia que se celebra los 5 de julio de cada año.

Es importante mencionar que los personajes que ejercieron mayor presión al congreso para que se declarara la independencia y promovieron estas ideas en el pueblo fueron Francisco de Miranda y Simón Bolívar, los cuales integraban la llamada Sociedad Patriótica, que fue creada después del movimiento del 19 de abril de 1810 con el objetivo inicial de analizar los problemas económicos y que más tarde se convertiría en un Comité Revolucionario, casi con características de partido político.

Así, Bolívar mediante el mensaje enviado el 4 de julio al congreso manifestó sus sentimientos y los de esta sociedad a través de la siguiente proclama: “pongamos sin temor la piedra fundamental de la libertad suramericana. Vacilar es perdernos”.

Tras más de doscientos años de combate por nuestra soberanía e independencia, los venezolanos ratificamos hoy nuestra más firme voluntad de seguir transitando por la senda revolucionaria, seguir construyendo la patria nueva en el ideal bolivariano y avanzar en la defensa de nuestro bien más preciado que es nuestra segunda y definitiva independencia, que impulsó el Comandante Supremo Hugo Chávez.

Fuentes: Varias.

 

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