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31.Oct.2014 / 08:37 am / Haga un comentario

Foto: Archivo

Prensa PSUV.- El 31 de octubre de 1941, nace en Coro estado Falcón, Alí Rafael Primera Rosell, voz de dignidad, de esperanzas y amores, sonrisa grande de pueblo y serranía, cantor del pueblo venezolano, hijo de Carmen Adela Rossell y Antonio Primera.

Su padre, quien se desempeñaba como funcionario en Coro, murió accidentalmente en un tiroteo que se produjo durante el intento de fuga de la cárcel de dicha ciudad de unos prisioneros (1945). A raíz de la muerte de su progenitor, debe ayudar a su familia desempeñando diversos oficios, desde limpiabotas hasta boxeador, trabajos que no lo desanimaron para continuar sus estudios.

Con los campos de Paraguaná de equipaje y la primaria concluida, se vino a Caracas, donde según sus mismas palabras, había llegado a tratar de terminar sus estudios, los cuales culminó en 1963 cuando obtuvo el título de Bachiller. Al año siguiente comenzó sus estudios en el área de Química en la Universidad Central de Venezuela.

Su etapa de compositor y cantante la inicia paralelamente con sus estudios universitarios, primero como etapa de diversión y progresivamente como actividad a tiempo completo.

Sus primeras canciones, “Humanidad” y “No basta rezar”, presentada esta última en el Festival de la Canción de Protesta organizado por la Universidad de Los Andes (1967), lo proyectan a la fama.

En 1968 viaja a Europa, gracias a una beca que le otorga el Partido Comunista de Venezuela para continuar sus estudios en Rumania. En el viejo continente, graba su primer disco titulado “Gente de mi tierra”, el cual tiene un notable éxito popular en Venezuela.

Sin embargo, aunque en poco tiempo los sectores más necesitados de la sociedad venezolana se identificaron con sus canciones, Alí fue objeto de un despiadado veto por parte de los medios de comunicación, especialmente las plantas de Televisión, debido al radicalismo de los temas expuestos en las mismas, lo que lo llevó a fundar su propio sello disquero, Cigarrón, para buscarle difusión a sus composiciones y con el cual grabó 13 discos.

“En Europa, el mundo se me hacía chiquito aún con los latinoamericanos. Yo lavaba platos por no vender mi canto y a veces lograba cantar en sitios donde realmente se respetaba mi canción…”, dijo alguna vez.

En Suecia, reconoce el olor del caramelo en la piel de sus dos hijas: María Fernanda “Shimpi” y María Ángela “Marimba”. Su regreso a la patria se produce en 1973, y en 1977 conoce a Sol Mussett, con quien tuvo cinco hijos más: Sandino, Jorgito, Servando, Florentino y Juan Simón.

Alí hizo exitosos muchos temas, entre ellos “Paraguaná, Paraguaná”, “José Leonardo”, “Casas de Cartón”, “No basta Rezar”, “Coquivacoa”, “Canción Bolivariana” y “Canción Mansa para un Pueblo Bravo” (que dio nombre y tema a una película).

Su ingreso al mundo de la política se produjo al militar en el Partido Comunista de Venezuela. Fue miembro fundador del Movimiento al Socialismo (MAS), acompañando y trabajando durante la primera campaña electoral de José Vicente Rangel (1973).

Denunció al capitalismo sin regodeos, con la humildad del pueblo: “Será panfletaria, pero milito con ella, hasta cuando esa mariquera de canción dizque protesta y dejan bajo e la mesa, el meollo del problema…”.

Alí nos previno del engaño porque “la inocencia no mata al pueblo, pero tampoco lo salva. Lo salvará su conciencia y en eso me apuesto el alma”… Y nos previno contra el majunchismo: “No te dejes engañar cuando te hablen de progreso, porque tú te quedas flaco y ellos aumentan de peso”.

Llevó un mensaje profundamente antiimperialista: “Contésteme tío Juan, no se me quede callado, conteste si no hay razón en que sigamos luchando, por echar de nuestra Patria al yanqui que nos la quita y al lacayo que lo tapa…”.

Revivió a Bolívar como lo hizo Chávez, en su esencia popular y revolucionaria o “no es verdad Simón Bolívar, que al hacer tu juramento histórico en Monte Sacro, jamás pensaste que tu brazo hoy estuviera cansado de tanto que se han guindado para escudarse en tu nombre…”.

Alí orientó el programa de la unidad popular, no con las grandes cúpulas, sino con toda la diversidad de nuestro pueblo por encima de las diferencias que no son antagónicas: “Busca al obrero en la fábrica (.) Busca al cura de parroquia, no busques al Cardenal (.) Busca al que labra la tierra (.) Busca al ciego de la calle. Dile que la lucha es larga, que hay que aligerar la carga”.

Creyó en el ser humano y en su sensibilidad más honesta: “Pido que nadie se asombre, si le digo Camarada, cuando le encuentre llorando, de rabia ante la injusticia, cuando le escuche cantando, al amor y a la alegría, cuando le sienta soldado del combate por la vida…”.

Vio al lunerito que son todos nuestros hijos y todas nuestras hijas porque “no hay como sentir un beso oloroso a golosina, es como llenar de impulsos el combate por la vida, es mecerse en un columpio, entre el bullicio y las risas, las palabras inventadas en sueños y fantasía…”

Alí nos dijo que había dos caminos porque “en mi pueblo lo hombres han tomado partido, algunos por la vida y otros contra ellos mismos, pero la tierra agreste, va pariendo el camino en que todos los pasos lleven un solo ritmo…”.

El 16 de febrero de 1985, un fatal accidente terminó con su vida. Todavía hay quienes sostienen que su muerte no fue de manera accidental, pero su potente voz resuena en la conciencia colectiva, porque Alí no ha permitido que al pueblo le quiten su memoria, él vive en la sangre de todos los venezolanos: él es el Cantautor de la Patria Buena y diríamos que también hoy es el cantautor de la Patria Nueva.

Por eso, cada 16 de febrero, recordamos a Alí no en el obituario en que se recuerda a la gente muerta, si no en el lugar que ocupan todos los que “Mueren por la vida”, en el lugar de la lucha cotidiana, del desprendimiento personal, de la profunda fe en el pueblo y en sus poderes creadores, en el rechazo a todo sectarismo y toda conciliación con la burguesía apátrida y esclavista, en el lugar de la poesía que es la madre de toda Revolución verdadera, que es la esencia de la teoría si es auténticamente revolucionaria.

Alí somos todos los que luchan, Alí es aquel Chávez que en el 99 con el triunfo del pueblo que aprobó la nueva Constitución, la Constitución Bolivariana, sacó su cuatro al Balcón del Pueblo y cantó: “Canta, canta compañero que tu voz será disparo, que con las manos del Pueblo no habrá canto desarmado”.

 

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