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31.Oct.2014 / 08:19 am / Haga un comentario

Fotos: Archivo

Prensa PSUV.- El 31 de octubre de 1969, el gobierno copeyano de Rafael Calderas, allanó la Universidad Central de Venezuela (UCV). Esta acción represiva, denominada Operación Canguro, fue comandada por el General Homero Leal y reunió cerca de 3 mil efectivos policiales y militares de las Fuerzas Armadas de Cooperación, la Infantería de Marina, el Cuerpo de Cazadores, la Policía Metropolitana, Disip, la entonces Policía Técnica Judicial (PTJ) y Tránsito Terrestre, trayendo como consecuencia el cierre de la universidad durante dos años y la eliminación total de las que hasta entonces habían sido las Residencias Estudiantiles dentro de la UCV.

La incursión comenzó a las 5 de la tarde. Sin embargo, desde horas de la mañana ya se había establecido un cerco policial que impedía el acceso a estudiantes y trabajadores al recinto universitario.

Un tanque M-8 fue apostado en la Plaza del Rectorado y otro en las afueras de la antigua Escuela de Periodismo. El Jardín Botánico y el Gimnasio Cubierto también fueron ocupados, mientras que las personas que transitaban por sus alrededores eran detenidas e ingresadas salvajemente a la universidad.

Los espacios del Jardín Botánico, el Gimnasio Cubierto, el Hospital Clínico Universitario de Caracas y las instalaciones de la Escuela Técnica de los Chaguaramos, hoy espacio de la Facultad de Ciencias, se convirtieron en puntos estratégicos.

Como consecuencia de esta acción violenta, 10 estudiantes murieron y cientos de jóvenes resultaron heridos, torturados y desaparecidos.

Este allanamiento no se ejecutaría sólo en Caracas, puesto que también habían sido tomados los alrededores de la Facultad de Medicina e Ingeniería de la Universidad de los Andes (ULA) y el rectorado de la Universidad del Zulia (LUZ). Mientras que en Maracay, estado Aragua, unidades militares y policiales reprimieron una manifestación de estudiantes que dejó muertos y heridos.

La versión oficial del gobierno calificaba este allanamiento como una “toma preventiva” de los espacios del Jardín Botánico y el Gimnasio Cubierto, con el objetivo de capturar a supuestos francotiradores que se hallaban apostados en ese lugar.

Días después, el presidente Caldera justificaba ante los medios de comunicación el allanamiento, señalando que intentó por todos los medios evitar el uso de la fuerza policial del Estado para intervenir la universidad.

¿Pero cuáles fueron las verdaderas razones que motivaron a Rafael Caldera a ordenar este allanamiento? Pueden señalarse al menos dos de ellas. En principio, la aparición a lo largo de la década de 1960 en Europa, Estados Unidos y América Latina de movimientos llamados contraculturales, liderados fundamentalmente por jóvenes universitarios que se oponían al orden político, económico y social establecido por las potencias occidentales y que simpatizaban con procesos revolucionarios como el de Cuba y Argelia.

Este ánimo de rebeldía y revoluciones se trasladó a Venezuela, tomando dos características destacables. Por una parte, el surgimiento de una corriente literaria de intelectuales de izquierda que produjeron materiales impresos como las revistas Sardio, Tabla Redonda, El Techo de la Ballena, Rocinante, entre otras, que planteaban una reflexión profundamente crítica sobre la situación política del país.

Por otra parte, nació a mediados de 1968 un movimiento que cobró gran importancia en el ámbito universitario: La Renovación, que comenzó en junio de ese año con la toma de la Facultad de Ciencias de la UCV, en exigencia de ciertas reivindicaciones estudiantiles y que posteriormente se convirtió en un movimiento nacional de discusión y protestas dirigidas a propiciar un cambio radical en el funcionamiento y el rol social de las universidades del país. Este ánimo de rebeldía fue asumido por el gobierno conservador de Caldera como una amenaza para la estabilidad de la democracia puntofijista.

Finalmente, lo que sirvió como excusa inmediata para el ataque en contra de las universidades fue la protesta que se generó el 29 de octubre a las afueras de la UCV, con motivo del asesinato del estudiante Luis Alberto Hernández en la cárcel de La Pica. Esta jornada de protestas dejó como resultado 5 estudiantes heridos, 85 detenidos y las declaraciones del presidente Caldera en cadena nacional de radio y televisión donde anunciaba que el gobierno estaba dispuesto a mantener el orden a costa de lo que fuese. Por ello, con la excusa de pacificar la violencia que se había generado en las universidades, ordenó la penetración al recinto universitario.

Luego del allanamiento, ocurrió el incremento de una campaña de descrédito de la Universidad ante la opinión pública que ya se venía desarrollando. En un discurso pronunciado el 3 de septiembre de 1970, Jesús María Bianco, rector de la UCV que había acompañado el proceso renovador, señalaba que la violación de la autonomía era “un objetivo irreductible de la estrategia de dominación foránea”.

Bianco, quien renunciaría el 23 de octubre de 1970 por desacuerdo con el recién creado Consejo Nacional de Universidades Provisional, afirmó en el mismo discurso: “Se trata de un primer paso hacia la neocolonización que ya está en curso y que tiene como objetivo último implantar un orden institucional en el que no haya condiciones para luchar contra la subyugación de nuestro pueblo.”

Luego de tanta persecución contra esta universidad y sus estudiantes, 31 años después el entonces presidente de la República, Hugo Chávez, le devolvió a la UCV el Jardín de Botánico y la Zona Rental, espacios que se habían perdido como consecuencia del allanamiento militar de aquel 31 de octubre de 1969.

Esta casa de estudio, que en el año 2000 fue declarada por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, por sus siglas en inglés) Patrimonio Mundial, recibió de manos de Hugo Chávez la administración de este espacio natural, como un acto de reivindicación y de respeto a la autonomía universitaria, violada por gobiernos de derecha.

“A Dios lo que es de Dios, al César lo que es del César, y a la UCV lo que es de la UCV”, expresó el líder revolucionario en aquel momento.

Al recordar cuando a principios de la década de los 70 tomaba prestado junto a sus amigos los terrenos universitarios para jugar béisbol, Chávez rechazó que a lo largo de la historia la UCV haya tenido que aportar “muchas cuotas de sacrificio, entre ellas el Jardín Botánico y la Zona Rental, además de una cantidad de jóvenes que desaparecieron en esa democracia de disparen primero y averigüen después”.

Durante este acto, el líder bolivariano celebró que de esta casa de estudio surgieran ideas y esfuerzos que le dieron “solidez” al proceso revolucionario.

“Me da mucho gusto venir aquí para restituir lo que corresponde a esta universidad por justicia. Y sí, me da mucho gusto hacerlo en nombre de este gobierno revolucionario”, expresó Chávez.

A 45 años de aquellos fatídicos hechos, los UCVISTAS de hoy y los de siempre decimos:

¡NUNCA MÁS!

Texto: Silvestre Montilla

Estudiante de la Escuela de Filosofía UCV

 

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