María León / Opinión

17.Mar.2016 / 02:53 pm / Haga un comentario

Foto: Archivo

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El absurdo enfermizo es lo que parece inspirar los contenidos del Diario El Nacional. Sólo así se puede explicar el reciente ataque, lanzado desde sus espacios, contra la gobernadora del estado Falcón, Stella Lugo, a quien este medio condena por denunciar las consecuencias de la guerra que EE.UU. ha generado contra muchos pueblos del mundo.

En una actitud metafóricamente conocida como “matar al mensajero”, el Diario Nacional cuestiona a la dirigente bolivariana por difundir en su Twitter “macabras imágenes de niños asesinados”, porque su intención es “atribuirle al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, la responsabilidad de la guerra y el terrorismo”.

Salta una pregunta ¿Las imágenes son macabras o macabra es la realidad que muestra a inocentes criaturas masacradas en la guerra? ¿Se debe juzgar a quien difunde una macabra realidad o a quien la provoca?

Según El Nacional, hay que condenar a Stella Lugo por mostrarle a su pueblo lo que ha generado EE.UU., en lugar de condenar a EE.UU. por  bombardear países y destruir la vida de millones de inocentes.

La actitud de El Nacional se parece mucho a una epopeya contada en “Vidas Paralelas”, por el historiador griego Plutarco: “El primer mensajero que dio la noticia sobre la llegada de Lúculo estuvo tan lejos de complacer a Tigranes que éste le cortó la cabeza por sus dolores; y sin ningún hombre atreverse a llevar más información, y sin ninguna inteligencia del todo, Tigranes se sentó mientras la guerra crecía a su alrededor, dando oído sólo a aquellos que lo halagaran…”.

Pretende El Nacional que nadie se atreva a informar lo que implica el Decreto de Obama, y convertirse en un Tigranes, para oír sólo lo que le complace, mientras la amenaza de EE.UU. contra Venezuela crece a nuestro alrededor y nos atacan, como lo han hecho en siete de las ocho ocasiones que han declarado a una nación “Amenaza  Inusual y Extraordinaria”.

¿Con qué moral un supuesto medio de comunicación pretende censurar a la Gobernadora de Falcón por expresar públicamente su posición contra la guerra imperial? ¿Cuál es la libertad de expresión que tanto dicen defender?

No tienen moral periodística, no creen en la libertad de expresión. Lo único que profesan realmente son los preceptos de la propaganda de guerra nazi, en este caso: silenciar todo aquello que pueda afectarlos. Tan es así que, en la misma nota de censura contra Stella Lugo, reproducen una tergiversación que oculta el verdadero sentido del Decreto de Obama, al citar un espacio digital donde se lee  “decreto contra funcionarios venezolanos”.

Asimismo, se refieren a Obama como “presidente demócrata” y aseguran que la Orden Ejecutiva es porque Venezuela es “responsable de atentar contra los Derechos Humanos”.

¿Presidente demócrata quién arrasó a Libia y ordenó asesinar a su anciano Presidente? ¿Presidente demócrata quien amenaza a Venezuela con una octava conflagración post-decreto? ¿Qué país se ha batido el récord por violación de Derechos Humanos en el mundo: EE.UU. o Venezuela?

Necesariamente, la actitud de El Nacional debe ser revisada desde muchos ángulos, entre ellos el jurídico, pues a quienes somos “usuarios y usuarias de los medios masivos de comunicación e información”, según nos caracterizan las leyes en la República Bolivariana de Venezuela, nos afecta gravemente una tergiversación tan profunda de la realidad que pretende convertir la virtud en maldad y la maldad en virtud.

A ese paso, terminarán condenando a los reporteros gráficos por contar realidades con imágenes. Imponer el absurdo cuestionamiento de El Nacional representa el fin del Periodismo, es lograr vendarle los ojos al mundo.

Sigmund Freud describía la práctica de El Nacional, la de “matar al mensajero”, como “un tipo de defensa para enfrentar lo insoportable…”, o como necesidad de combatir el sentimiento de inutilidad para intentar demostrar un poder absoluto.

Pues, por más que lo intenten, no nos dejarán sin mensajero, tendrán que enfrentar lo insoportable: somos un pueblo soberano; y, hace mucho que dejaron de tener poder absoluto, ahora, por más que masifiquen la mentira, la lógica popular sabe leer la verdad. Así como una mujer patriota se atrevió a poner la linterna para iluminar los pasos de su pueblo, miles de mujeres y hombres patriotas asumirán el papel de mensajeros por la Paz, la Justicia Social y la Soberanía.

¡Viviremos y Venceremos!

 

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