Héctor Agüero / Opinión

11.May.2014 / 06:39 pm / Haga un comentario

Foto: Archivo

Curiosos y sorprendentes son los entretelones que mueven el llamado caso de los Cinco Cubanos detenidos en prisiones estadounidenses desde hace trece años contados, en extenso, por uno de ellos, René González Sehwerert, un cubano-norteamericano que visitó hace poco a Venezuela en busca de solidaridad para el grupo de detenidos.

Resulta que durante el mandato de Bill Clinton el sector bastistero y contrarrevolucionario de los cubanos en exilio se dedicó a ejercer de manera sistemática violaciones del espacio aéreo cubano que incluían vuelos rasantes sobre La Habana y lanzamiento de volantes, que partían de Florida y retornaban nuevamente a territorio norteamericano. Este comportamiento irresponsable generó acciones de la dirigencia revolucionaria de la isla, en este caso, dos decisiones difíciles pero ineludibles, la primera fue infiltrar estos grupúsculos y la segunda hacer respetar el espacio aéreo de la República de Cuba. Estas dos medidas surtieron efecto y Cuba nuevamente sorteó un escollo más colocado por sus adversarios.

Pero veamos en detalle la historia contada por René González. Como instructor de pilotos y poseedor de la doble nacionalidad no tuvo inconveniente para ser aceptado por los grupos ultra de Miami, conoció de primera mano los planes para desestabilizar la sociedad cubana y pudo de esta manera contribuir a neutralizar las acciones criminales que estas facciones querían ejecutar. Una revelación que sorprende es que durante el juicio llevado a cabo en territorio EE.UU, tres oficiales de alta graduación, dos generales y un vicealmirante, pertenecientes a la marina y al ejército norteamericano, fueron llamados a declarar ante la juez y manifestaron que en tanto en la marina, como en el ejército y también en el sistema nacional de seguridad aérea existía para entonces una grave preocupación ya que estas acciones ponían en riesgo la seguridad del Estado norteño.

También relata González que los miembros del jurado fueron objeto de presiones por parte de la ultraderecha de la Florida que llegaron al extremo de filmar y fotografías las placas de los carros de muchos de ellos, procederes que la juez escuchó de labios de los propios afectados que a finales de cuenta cedieron ante las amenazas ya que condenaron a otro de los Cinco, Gerardo Hernández, a cadena perpetua sin tener pruebas relevantes

Mucha de la información obtenida fue enviada por el gobierno cubano, en su debido momento, a las autoridades estadounidenses quienes lograron desmantelar a estos grupos de la ultraderecha ya que afectaba la seguridad de dos vecinos todo ello pese a la vigencia del bloqueo que perjudica más a la isla de Cuba que a los Estados Unidos.

De estas declaraciones de René González desprendemos que la Guerra Fría está latente en cierto sectores con poder de decisión dentro de la sociedad norteamericana, también aprendemos que la siempre y bien ponderada justicia estadounidense no difiere de las que se atribuyen en ciertas latitudes del Tercer Mundo y en que el hilo que separa los órganos de administración de justicia del Poder Ejecutivo y de los grandes grupos económicos, son de una fragilidad extrema.

 

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