Opinión

11.Abr.2016 / 11:33 am / Haga un comentario

Eduardo Pérez Viloria

Foto: Cortesía

Por: Eduardo Pérez Viloria

La historia. Ese conjunto de elementos que definen nuestros pasos por los senderos de la vida. Esa historia, la que define nuestros horizontes, la que nos pone en el lugar y la hora indicada. La misma historia que el Comandante Chávez supo descifrar como sujeto esclarecido.

La historia y sus circunstancias nos han dado la dicha de convertirnos en vanguardia en un proceso revolucionario que puede cambiar el mundo entero de una vez por todas.

Podríamos, en pleno umbral del siglo XXI, suprimir las miserias y los sufrimientos que aquejan al ser humano.
Desde el inicio de este proceso bolivariano el Comandante Chávez reencontró a su pueblo con la verdadera historia, con esa que nunca se dijo, que nunca se escribió y que fue enterrada por la cultura asesina dominante. Debimos retroceder varios siglos, para borrar la colonización mental a la que estábamos atados, principal medio de dominación ideológica.

La historia ha sido el principio y el fin último, de todo aquello que queremos construir.

La revolución, para alegría de unos  y sufrimientos de otros, sigue su paso firme hacia la transformación total de nuestros alrededores. ¡Pero no nos caigamos a coba! El enemigo ha dispuesto de todos sus machetólogos, recursos económicos y políticos para suprimir -de Venezuela y el mundo-, todo vestigio de idearios subversivos al cochino sistema reinante.

Venezuela se encuentra en medio de un golpe de Estado, pero lejos de ser triunfalistas, debo resaltar, estamos venciendo. ¡Poco a poco, pero venciendo!

Bien pendejos aquellos que vociferan barbaridades negativas sobre Nicolás Maduro. El “chofer”, carga a los apátridas de nuestro país, gringos e israelíes y sus versiones locales, sudando la gota gorda: ¡no han podido JODERLO en tres años que ya nos lleva gobernando!. Tomen su tomate, pues.

¿Y cuál es la tarea urgente, importante y estratégica a la vez?

La última orden del Comandante Chávez fue bien precisa y concreta: Comuna o nada. La comuna es el único camino para materializar el socialismo pregonado por nuestra revolución. Es decir, en la organización del Poder Popular está la solución para vencer la actual coyuntura política que transitamos.

Podemos decir entonces, que el Socialismo Bolivariano, es la concreta práctica  del Poder Comunal en el ejercicio pleno de la democracia. Es la nueva forma de organización humana a la altura del momento histórico.

La patria nos necesita. Es la hora de destruir los viejos cimientos de la sociedad que conocemos.  Momento de enterrar el capitalismo de una vez por todas…

Sigamos pues, con las banderas de la libertad.

 

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