Opinión

4.May.2015 / 01:24 pm / Haga un comentario

Grito llanero

 

Pedro Gerardo Nieves

Con verdadera ira y estupor la opinión pública sigue los truculentos capítulos de una novela de la realidad que está aderezada de los elementos que enumeramos en el título de este artículo. Agregue a dichos elementos la condición de sus actores principales y ahí sí que se monta la gata en la batea: los “angelitos” que protagonizaron las inmorales farras son los agentes de la DEA destacados en Colombia con el gustoso patrocinio y facilitación de los sanguinarios capos de la droga.

Pero vayamos al principio: agentes de la Drug Enforcement Administration-DEA, de manera probada y comprobada realizaron en Colombia, en oficinas gubernamentales de EE.UU, bacanales con prostitutas donde rodó el miche, la droga, la plata sucia, armas y cualquier degeneración accesoria.

Esas francachelas fueron financiadas y facilitadas por barones de la droga quienes seguramente cobraron en favores y canonjías sucias por ese rumboso trabajo.

Tan grande fue el escándalo y la conmoción causada por dichos ágapes que la directora de la agencia antidrogas, Michel Leonhart, fue puesta de inmediato de patitas en la calle. Pocos dijeron, pero se filtró, que los agentes hombres participantes en la zorrería, recibieron “draconianas” penas: de 2 a 10 días de suspensión de los cargos y su reubicación inmediata en otras responsabilidades. Es decir: la inmoralidad drogómana también es machista.

Después, volvió la tranquilidad y nadie, mucho menos los grandes aparatos comunicacionales del imperialismo, dijo “esta boca es mía”.

El país que certifica a los demás en cuanto a su eficiencia, eficacia y moralidad en el combate contra el flagelo contra las drogas demuestra así que la política del doble rasero moral, aunque sea ya un lugar común, es una pasmosa realidad. La inmoralidad gringa, su hipocresía y fariseísmo, se viste con un descaro total.

Aún está fresco el caso del coronel James Hiett y su esposa en la Embajada de EE.UU en Colombia. Hiett, un moderno Rambo de edulcorados modales, sedujo a la oligarquía colombiana enquistada en el gobierno, participaba directamente en los dispositivos del tristemente célebre Plan Colombia para forrar de plata a muchos cachacos y en su tiempo libre, para romper con la rutina, se dedicaba con su también dulce y simpática esposita a mandar droga para su país.

El hombre y la mujer, luego de realizado el caradura acto de contrición respectivo, fueron condenados a pocos meses de prisión y al cambio de destino laboral. Estas benignas condenas, que también son tradición en el sistema estadounidense, solo aplican para los funcionarios WASP (anglosajones protestantes estadounidenses). Tenga la seguridad que si usted es “hispano”, léase proveniente de América Latina, le caerán duras penas así se haya robado tan solo una gallina.

 Sexo, mentiras y video

Pero la abyección no cesa, ni la capacidad de asombro tampoco. Chris Grey, del Comando de Investigaciones Criminales del Ejército estadounidense, señaló recientemente el inicio de una investigación para determinar si militares y mercenarios gringos violaron al menos a 54 niñas colombianas entre 2003 y 2007 y vendieron las cintas como material pornográfico en la “web profunda”.

“En Melgar y en la vecina Girardot 53 menores fueron víctimas de abusos sexuales por parte de mercenarios, que filmaron los abusos y vendieron las cintas como material pornográfico. También en Melgar, un contratista y un sargento de Estados Unidos violaron a una niña de 12 años en 2007”, afirma el informe de la colombiana Comisión Histórica para el Conflicto y sus Víctimas.

No hay duda que, como dicen muchos analistas, en la guerra colombiana los gringos se quedan con la plata, ponen los asesinos, los sádicos, la mala política y la peor moral y Colombia pone los muertos y la impunidad legal para los gringos.

Por eso sin alegría ni fresquito los venezolanos sabemos que la decisión de expulsar a la DEA de nuestro país fue la correcta y nos evitó esos terribles y oscuros episodios que vive Colombia. Además nos permitió librar una guerra frontal y patriótica contra el flagelo de las drogas. Todo el pueblo venezolano así lo certifica.

 

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