Eduardo Piñate / Opinión

11.Abr.2016 / 11:10 am / Haga un comentario

Eduardo Piñate

Foto: Archivo

Por Eduardo Piñate R.

La derrota electoral en las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre del año pasado, significó un golpe muy importante para el pueblo y las fuerzas revolucionarias, de modo que el pueblo chavista y su vanguardia agrupada en organizaciones sociales y partidos políticos revolucionarios –con el PSUV al frente- lo asumimos con la actitud reflexiva, crítica y unitaria para impulsar el imprescindible proceso de rectificación de errores en todas las áreas, en función de fortalecer la Revolución Bolivariana, abriendo una nueva fase del proceso de construcción del Socialismo Bolivariano y Chavista.

También hubo otras posturas políticas frente a estos resultados: la derecha de nuestro país y el imperialismo, llenos de triunfalismo, creyeron llegado su momento y nos plantearon la disyuntiva rendición o muerte. La socialdemocracia reformista –miedosa e inconsecuente como siempre- comenzó a pegar gritos lastimeros a favor del diálogo de élites y el gobierno de coalición (o de unión como también lo han llamado algunos), que es una manera de rendirnos, más lentamente, pero con los mismos resultados; la restauración de la dominación de la burguesía y el imperialismo con su capitalismo salvaje, la entrega de nuestros recursos naturales y un régimen político autoritario y antipopular.

Con el lanzamiento de la Agenda Económica Bolivariana y la instalación del Consejo Nacional de Economía Productiva comenzamos a retomar la iniciativa política, después de un período en el cual nos colocaron a la defensiva y nos robaron dicha iniciativa. Durante el primer trimestre de 2016 hemos ido perfilando una política y un plan revolucionarios orientados a la superación de la emergencia que vivimos producto de la guerra total que el imperialismo lanzó contra nosotros –cuya forma principal es la guerra económica, combinada con otras formas- y la apertura de una nueva fase de profundización de la revolución hacia el socialismo Bolivariano. Una política absolutamente distanciada de las propuestas supuestamente “salvadoras” del reformismo socialdemócrata y también de las “recetas” ultraizquierdistas, con el resultado que ya comenzó a bajar los humos triunfalistas en la Casa Blanca, el Departamento de Estado, el Departamento de Defensa de los EEUU y en las guaridas de Fedecamaras AD, COPEI, Primero Justicia, Voluntad Popular y sus afines.

No es tiempo aun de cantar victoria y mucho menos de que el triunfalismo se apodere de nuestras fuerzas. Esa sería una equivocación de gravísimas consecuencias, pues todavía tenemos muy serias dificultades –sobre todo económicas- que superar.

Pero, como hemos afirmado varias veces en este artículo, tenemos una política, diseñada con el concurso de distintos sectores de la sociedad venezolana, tanto de las clases y sectores populares, como de fracciones de la burguesía que tenemos como propósito la defensa y el engrandecimiento de la Patria, en paz, con estabilidad y justicia; preservando la soberanía y la independencia.

Avanzamos guiados por esa política con la conducción de la dirección revolucionaria, encabezada por el Presidente Obrero Nicolás Maduro. Una política que contiene seis agendas articuladas dialécticamente para salvar la Patria de las garras imperialistas y construir el Socialismo Bolivariano y Chavista.

Hace varias semanas –por cierto, refutando las tesis conciliadoras de Schemell- caracterizando varias de las agendas que componen esta política, señalamos:

“La Agenda Económica Bolivariana que ya ha comenzado a dar pasos, está constituida por catorce (14) motores con dos prioritarios, el motor agroalimentario y el motor químico farmacéutico, para enfrentar dos frentes principales de la guerra económica contra nosotros; los alimentos y los medicamentos. Cada motor se concreta en rubros que podemos producir de manera soberana, con nuestras propias fuerzas. Este es el llamado Plan 50. Dos objetivos del plan persiguen sustituir importaciones e impulsar exportaciones no petroleras, para ahorrar las divisas no convertibles que tenemos y ampliar su captación internacional, disminuida por la abrupta y prolongada caída de los precios del petróleo en el mercado mundial.”

“Pero no es una agenda economicista, no se nos puede acusar de eso. La Agenda Económica Bolivariana se acompaña de la Agenda Social que también está en desarrollo y tiene entre sus prioridades la Gran Misión Vivienda Venezuela, la Gran Misión Barrio Nuevo Barrio Tricolor, la Misión Barrio Adentro, la Gran Misión Hogares de la Patria, las misiones educativas con énfasis en la Misión Robinson Productivo, la Misión Cultura Corazón Adentro y la agenda deportiva.”

“Y también la acompaña una Agenda Política cuya principal iniciativa estratégica la constituye el Congreso de la Patria, orientado a poner en tensión al Poder Constituyente Originario del Pueblo y construir el plan de la Revolución Bolivariana para los próximos 20 años, en el marco del Plan de la Patria. Además, atiende al fortalecimiento del PSUV y los partidos revolucionarios y el debate político cotidiano.” (Eduardo Piñate R. “Una Respuesta Necesaria” www.psuv.or.ve 20 de marzo de 2016)

Incorporamos también la que hemos denominado agenda de las amenazas, que atiende las dificultades que podrían ser utilizadas por la ultraderecha para intentar desestabilizar; como los problemas que tenemos con el agua y la generación eléctrica, debido a la prolongada sequía producida por el fenómeno climático “el Niño”; los temas de la exacerbación de la criminalidad, derivados de la alianza entre el paramilitarismo y las bandas delictivas para generar terror en la población con fines de desestabilización política y los esfuerzos de los sectores fascistas por generar acciones de foquismo urbano y terrorismo con los mismos fines. Aquí incluimos acciones políticas y de masas para enfrentar y derrotar los intentos de crear inestabilidad política y social en el país.

La quinta agenda es la comunicacional, que implica, entre otras cosas, la revisión del discurso y los códigos con los que nos hemos comunicado con el pueblo en estos 17 años de revolución. Como ha dicho el presidente Maduro, hoy no nos sirven el discurso y los códigos comunicacionales de los años iniciales de la Revolución Bolivariana y esta es una responsabilidad compartida entre el gobierno, el PSUV, los otros partidos revolucionarios y las organizaciones sociales.

Por último, la agenda internacional. No cabe duda que el Comandante Supremo Hugo Chávez revitalizó la propuesta del socialismo cuando las fuerzas del capital y sus apologistas concluyeron que este había sido derrotado definitivamente y, algunos sectores de izquierda en el mundo (incluidos partidos comunistas que hasta se cambiaron el nombre, como el italiano) llegaron a la misma conclusión y ante ese hecho lo que correspondía era adaptarse, hacer sólo lo que era posible, sin poner en cuestión el capitalismo; fueron esas las tesis posibilistas.

Con el Comandante Chávez y la Revolución Bolivariana la contradicción socialismo vs capitalismo, readquirió actualidad como uno de los elementos dinamizadores de la lucha de clases en el mundo, junto con la contradicción imperio-nación. La constatación de esta realidad, junto con la certeza que tenemos de que todas las fuerzas de la contrarrevolución mundial están unidas y confabuladas contra nuestra revolución y los procesos de independencia en nuestro continente, convierte nuestra lucha en parte de la lucha de los pueblos del mundo contra la explotación capitalista y la opresión imperialista. De allí que prestamos atención al escenario internacional al presentar la verdad de lo que pasa en Venezuela para derrotar la manipulación de la canalla mediática internacional y acrecentar la solidaridad de los pueblos con nuestra revolución.

Con esta política, que no es otra cosa que la aplicación del Plan de la Patria en las condiciones concretas de hoy, retomamos la iniciativa política para mantener la paz, superar la emergencia y avanzamos en la edificación del Socialismo Bolivariano y Chavista.

Venceremos!!!

Caracas, 10 de abril de 2016

 

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