Adán Chávez Frías / Noticias / Opinión

24.Ene.2016 / 05:11 pm / Haga un comentario

Foto: Archivo

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I

Ayer se cumplieron 58 años del 23 de enero, heroica gesta popular que demostró al mundo el ímpetu de una nación dispuesta hasta el sacrificio para defender su dignidad y su libertad. Sin embargo, ese esfuerzo fue traicionado por quienes después instauraron una dictadura socialdemócrata disfrazada de democracia, conocida como el Pacto de Punto Fijo; y construyeron un Estado al servicio de las prebendas y privilegios de una minoría a costa de la explotación, la exclusión y la pobreza de la mayoría.

Nuestro homenaje vivo y diario a esa Revolución del 23 de Enero, es continuar en nuestro empeño en edificar el Estado Socialista, que se levanta sobre los restos de aquel Estado Burgués, moribundo, herencia de la Cuarta República, que debemos terminar de demoler.

Estamos obligados a seguir profundizando, radicalizando nuestro accionar, si queremos erradicar verdaderamente los signos de la vieja política, centrada en el despilfarro, la corrupción, la burocracia, el ventajismo y la ineficiencia, vicios que aún perviven infiltrados en las estructuras heredadas y que seguiremos transformando.

Para ello, debemos fomentar la formación integral a todos los niveles; y continuar la lucha férrea, potenciando los valores humanistas del socialismo, contra la anti-ética y la anti-política, que se practicó aquí durante más de cuatro décadas y que se desarrolló sobre la base de los intereses personales, sin pensar en las necesidades de los demás. Eso dio origen a la corrupción y a otros tantos flagelos como el grupalismo y el clientelismo, por lo menos a lo que al poder político se refiere.

Esos males que aún se encuentra entre nosotros, haciendo resistencia, son los que el mismo capitalismo promueve para mantener al ser humano fragmentado y dividido. Mientras menos nos organicemos, mientras menos nos reunamos, compartamos, debatamos y discutamos, es mucho mejor para ese sistema. Su máxima consigna es: “divide y vencerás”.

La resistencia mayor a los cambios revolucionarios se expresa siempre en el ámbito de los valores, las aspiraciones, la visión de la utilidad del saber, las percepciones sociales de lo justo y lo injusto, del fracaso y del éxito personal y colectivo. Tenemos que “demoler el viejo régimen a nivel ideológico”- dijo el Comandante Eterno en el 2004 – “golpear las viejas ideas, las viejas costumbres”, “ir conformando sólidamente su (del pueblo) estructura mental, ideológica; su estructura espiritual, moral”.

Nosotros los revolucionarios, las revolucionarias, debemos por el contrario, “Unir para vencer”, insistiendo en ser cada día mejores militantes socialistas, en la necesidad de formarnos y educarnos de manera integral, con valores e ideales contrarios a los heredados históricamente, como el individualismo y el egoísmo; y en la necesidad de ser cada vez más justos entre nosotros mismos; que todos y todas tengamos las mismas oportunidades, en las mismas condiciones, con los mismos derechos. Que desarrollemos una nueva cultura socialista que, nos permitirá entonces, crear al hombre nuevo y a la mujer nueva como diría el Che Guevara. Porque, compatriotas, para nosotros debe estar clara la idea de que los valores éticos son esenciales, sin valores éticos no hay valores revolucionarios.

Y aquí reitero una vez más lo dicho en otras ocasiones y que hoy es esencial: para esta gran batalla que estamos dando, es fundamental recuperar, reagrupar, rearticular, las fuerzas dispersas, desmovilizadas, desmoralizadas o confundidas por el adversario o por nuestros propios errores.

Tengo la certeza de que superaremos esta difícil coyuntura, con la unidad patriótica de todos los sectores que quieren la paz y la estabilidad del país; no permitiremos, nunca jamás, que nos desvíen del camino hacia la consolidación del Socialismo Bolivariano. Unidad, conciencia revolucionaria y pasión patria, son necesarias para vencer…y estamos venciendo.

II

Una vez más la Revolución Bolivariana es blanco del ataque mediático de la derecha nacional e internacional, que sigue en su estrategia del golpe continuado para intentar socavar las bases institucionales del Estado venezolano.

Hemos visto las ruines estrategias con las que la contrarrevolución intenta acusar al Gobierno Bolivariano de violar los derechos humanos y de usar la violencia de género en contra de la familia del dirigente fascista Leopoldo López, todo en el contexto de la campaña de desestabilización permanente.

Ante esta situación debemos mantenernos desplegados en batalla, alertas y movilizados. En lo individual y en lo colectivo, como vanguardia revolucionaria, debemos llevar a cabo en nuestros barrios, en nuestras universidades, escuelas y liceos; en la comuna, en nuestros lugares de trabajo, en los sectores donde hacemos nuestra actividad sociopolítica, una cruzada por la verdad.

Debemos llevar la verdad a quienes aún puedan estar confundidos y puedan ser manipulables por la canalla mediática fascista que usa tácticas y técnicas de propaganda de guerra nazi. El pueblo debe conocer quienes son sus verdaderos enemigos, quienes representan la antipatria.

Mientras las fuerzas revolucionarias, desde la gestión política y la gestión de gobierno, llaman a la unión de todos los sectores patrióticos, democráticos, para unir esfuerzos a fin de dar respuestas inmediatas y eficientes a los problemas del país, la contrarrevolución insiste en centrar sus acciones en la liberación de criminales confesos y en azuzar una confrontación entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo, que pretende obstaculizar la búsqueda de soluciones.

Nuestro Presidente Nicolás Maduro lo ha señalado claramente: esta difícil coyuntura económica nos servirá para echar las bases de un modelo nuevo de producción nacional, hacia la diversificación económica en el país.

Para ello, llamamos al encuentro, al diálogo con todos los sectores. Con amor patrio, la Revolución nos convoca a todos a remar en la misma dirección para llevar la nave hacia puerto seguro. Nuestro horizonte es el mismo de hace ya casi 17 años: la construcción de una Venezuela potencia, de una sociedad de justicia social que garantice al pueblo la mayor suma de felicidad posible.

III

Bolivia celebró este viernes un nuevo aniversario como Estado Plurinacional y 10 años de gestión del presidente indígena Evo Morales.

El 22 de enero, hace una década, en las alturas de Bolivia, con Evo Morales iniciando otro periodo de Gobierno Socialista, con Hugo Chávez al frente del proceso de integración latinoamericano bajo el precepto bolivariano, se inició una auténtica contraofensiva internacional antiimperialista en nuestra Patria Grande.

En el plazo de un mes la revolución democrática y cultural boliviana vivirá momentos trascendentales en su historia reciente. Por un lado, el 22 de enero se conmemoró el aniversario del Estado Plurinacional y los 10 años del proceso de cambio, y un mes después, el 21 de febrero, se va a producir una votación histórica que va a simbolizar la fortaleza de la nueva democracia boliviana frente a la democracia fósil neoliberal. Este referéndum constitucional es probablemente la votación más importante que el proceso revolucionario boliviano enfrentará desde la primera victoria de Evo Morales en diciembre de 2005.

Han sido muchos los éxitos, que ahora, una nueva escalada neocolonialista pretende echar por tierra. Algunos “sesudos” analistas señalan el resquebrajamiento de la izquierda latinoamericana y vaticinan la vuelta al neoliberalismo.

Evidentemente, estamos ante un fuerte y brutal contraataque imperial sobre América Latina y El Caribe. Las naciones soberanas continuamos luchando por el respeto a nuestra independencia, por preservar nuestras conquistas sociales y por nuestro derecho a la libre determinación como pueblos.

Los reveses que hemos sufrido, nos fortalecen. Y han permitido cohesionar la unidad de las fuerzas revolucionarias en todo el hemisferio y más allá.

Que no se equivoquen. A la escalada imperialista que pretende hacernos retroceder, responderemos con el contraataque popular, con la contraofensiva para la victoria, a todo lo largo del frente de batalla, que es toda Nuestramérica. Hombres y mujeres patriotas de Venezuela, sigamos el ejemplo de nuestro Padre Libertador Simón Bolívar y consagrémonos a luchar, como él lo hizo, avanzando en el camino que nos permita colocar y apuntalar con valentía y firmeza “…la piedra fundamental de la libertad suramericana: vacilar es perdernos”.

¡Viva Bolívar!

¡Viva Chávez!

¡Viva Maduro¡

¡Hasta la Victoria Siempre!

¡Venceremos!

 

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