Clodovaldo Hernández / Noticias / Opinión

30.Nov.2015 / 10:54 am / Haga un comentario

Foto: Archivo

PARLAMENTARIO DESDE LOS AÑOS 80, EL SECRETARIO GENERAL DE ACCIÓN DEMOCRÁTICA SE SOBREPUSO A LAS MALEDICENCIAS DEL CLAN CELLI EN VALENCIA Y SE HA SALVADO DE LOS NAUFRAGIOS DE SU PARTIDO Y LOS DE LAS COALICIONES ADVERSAS A LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA. ESTE AÑO ASPIRA NO SOLO A SOBREVIVIR, SINO A VOLVER A LA ASAMBLEA NACIONAL…

Y HASTA A SER SU PRESIDENTE

Escribo en primera persona, con el perdón de los puristas del periodismo. Es porque conocí a Henry Ramos Allup a mediados de los 80, siendo él subjefe de la todopoderosa fracción parlamentaria de Acción Democrática. Los reporteros que cubríamos el Congreso —y que éramos unas verdaderas plagas— le pusimos el mote de “El Pájaro Loco”, por sus movimientos eléctricos y por su peinado copetón que lucía como la cresta de Loquillo.

Ramos Allup era entonces una figura en crecimiento del partido blanco. Tenía ya fama de sobreviviente porque logró escapar casi ileso de su Valencia natal, tras reñir con los hermanos Celli, amos y señores de AD en Carabobo en esos tiempos del reinado de los dinosaurios. Hay que decir “casi ileso” porque una de las especialidades de los Celli (y de muchos adecos) era la destrucción moral, los daños infligidos a la imagen de adversarios internos o externos. Y a Ramos Allup le dieron muy duro con maledicencias y rumores.

En la capital destacó por sus dotes para la confrontación parlamentaria, que en esa época consistía en ejercicios de retórica y balazos de salva entre blancos y verdes, con algunos fuegos artificiales de la izquierda moderada. Ilustrado, pero con el estilo adeco populachero, rayando en lo vulgar, Ramos Allup escaló posiciones rápidamente.

En esos tiempos fumaba enloquecidamente y tomaba litros de café, especialmente el con leche que le preparaba Anita, su secretaria. Los adecólogos decían que a mediano plazo sería presidenciable, sobre todo porque desarrolló la capacidad de entenderse con los bandos internos: fue lusinchista y defensor acorazado de Blanca Ibáñez, y también fue perecista y defensor militante del paquetazo de 1989.

Uno de sus imitadores humorísticos, el locutor y periodista Richard Ezequiel Peñalver, explica que “su tono de voz, inflexiones y estilo son romuleros. De esa forma mantiene viva, o trata de hacerlo, la esencia del llamado ‘Padre de la Democracia’”.

Como le ocurrió al resto de la generación política de los años 40 (nació el 17 de octubre de 1943), Ramos Allup tuvo que esperar a que los grandes líderes históricos (Carlos Andrés Pérez, en AD; Rafael Caldera, en Copei) cedieran el paso, cosa que nunca ocurrió. Y luego, cuando parecía llegar el momento, el comandante Chávez los desplazó sin atenuantes.

Tras el huracán político de 1998, demostró nuevamente su raza de sobreviviente. Mientras otros dirigentes del destronado bipartidismo se retiraron, el valenciano se quedó. Entre los conflictivos años 2001 y 2005 tuvo un rol de protagonista en la Coordinadora Democrática, al punto de que fue el vocero de la denuncia de un supuesto fraude en el referendo revocatorio del 15 de agosto de 2004. En la madrugada del 16, un estridente Ramos Allup, rodeado de los otros jefes de la Coordinadora, prometió que en las siguientes 24 horas presentarían pruebas irrefutables del fraude. Aún se está a la espera de tales recaudos.

Años después de aquella lamentable vocería, Ramos Allup hizo confidencias sobre lo ocurrido en los días de la Coordinadora.

Esta es la segunda razón por la que decidí escribir este texto en primera persona. En 2011, en nombre de los viejos tiempos del Congreso, Ramos Allup aceptó concederme una entrevista para Ciudad CCS y soltó una de las revelaciones más noticiosas que haya conseguido en mi carrera de periodista: admitió que el decreto de tierra arrasada de Pedro Carmona Estanga fue conocido una semana antes del 12 de abril por todos los factores de la oposición.

También dijo que el retiro de la oposición de las elecciones parlamentarias de 2005 fue una decisión impuesta por los dueños de los medios de comunicación, quienes ejercían una peculiar dictadura sobre la coalición opositora.

En la MUD, sucesora de la Coordinadora, el secretario general de AD, pese a lo maltrecho de su partido, sigue sobreviviendo, hasta el punto de asegurar para sí uno de los puestos “salidores” en las elecciones legislativas del 6D. En los corrillos se dice que se ufana de ser candidato a presidir la Asamblea Nacional si la oposición logra la mayoría. Una prueba de que no solo los pollos pueden contarse antes de nacer, sino también las crías de los otros animales que ponen (o ponían) huevos… incluyendo los dinosaurios.

 

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