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Foto: Cortesía
Por Irán Aguilera
Ante el acuerdo energético entre el Gobierno legítimo de la República Bolivariana de Venezuela, encabezado por la presidenta Delcy Rodríguez, con su contraparte estadounidense, sectores históricamente proimperialistas intentan hoy presentarse de manera cínica como defensores de los intereses nacionales, intereses que esos mismos sectores han agredido sistemáticamente.
Por eso resulta carente de toda credibilidad la supuesta postura de defensa del petróleo que hoy esgrime la señora María Machado y su sarta de corifeos tarifados. Es del dominio público la absoluta dependencia que la dirigente opositora mantiene respecto a los intereses de Washington, a los cuales ha servido de manera desvergonzada -aunque ahora, por no cumplir el encargo de sus amos, estos la metieron en el congelador por incompetente-.
Entre los antecedentes más graves de esta conducta entreguista destaca el respaldo incondicional que le brindó al autodenominado “interinato” impuesto desde la Casa Blanca en 2019, una estructura írrita con la que se consumó el asalto, despojo y robo de los activos estratégicos de la República en el exterior, incluyendo la filial Citgo. No conforme con el saqueo patrimonial, la señora Machado ha solicitado en reiteradas oportunidades mantener, endurecer y ampliar las llamadas sanciones -criminales medidas coercitivas unilaterales- contra la economía venezolana, afectando directamente el bienestar del pueblo. En su desesperación por llegar a Miraflores, llegó al extremo de pedir de forma pública una intervención militar extranjera en suelo patrio a cambio de entregar las riquezas soberanas a potencias agresoras.
Frente a este prontuario de desprecio por la soberanía, resulta oportuno recordar cuál es el verdadero modelo que este sector político reserva para los recursos energéticos de la nación. El plan de gobierno que la señora Machado le impuso a su candidato derrotado en las elecciones presidenciales de 2024, titulado pomposamente “Venezuela, tierra de gracia”, contempla de manera explícita la privatización y desmantelamiento total de Petróleos de Venezuela (Pdvsa). En su texto de propuesta programática la señora de marras sentencia sin ambages: “…El Estado se hará a un lado y financiará el proceso para crear las condiciones para que este sector, el sector de petróleo y gas en Venezuela, se privatice por completo…”. Asimismo, confiesa la pretensión de reducir el rol del Estado a su mínima expresión bajo la premisa de que “…el papel del Estado será estrictamente el de regulador…”. Que hoy pretenda cuestionar una política soberana de alianzas estratégicas, las cuales están regidas absolutamente por las leyes venezolanas, con el objetivo claro de ganar ganar, siendo ella agente de la entrega absoluta de la principal industria del país a corporaciones extranjeras es una contradicción insostenible.
El pueblo venezolano conoce la historia y sabe identificar con claridad quiénes defienden la Patria y quiénes solo buscan regalar las riquezas nacionales por cuotas de poder.
palcarito3@gmail.com Barcelona/Edo. Anzoátegui
Publicado en Correo del Orinoco, edición impresa Nº 5.601 • Caracas, viernes 11 de septiembre de 2026 | Opinión 13 https://www.correodelorinoco.gob.ve/wp-content/uploads/2026/09/CO-5601-1.pdf