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23.Nov.2016 / 10:49 am / Haga un comentario

Foto: Cortesía Richard Canan

Foto: Cortesía Richard Canan

En esta semana del estudiante, recordamos la historia de lucha, valentía y sacrificio de la heroica juventud venezolana. Nuestra generación peleó, a sangre y fuego, a principios de los noventa, por la conquista de derechos fundamentales como el pasaje estudiantil, el comedor, el acceso a las universidades de los “bachilleres sin cupo” y, destacadamente, las luchas contra el Proyecto de Ley de Educación Superior (el temido PLES) que pretendía privatizar todas las universidades públicas.

La lucha por estas reivindicaciones degeneró en una represión sangrienta por parte de los nefastos gobiernos de los “demócratas” adeco-copeyanos. La derecha fascista se esmeró en perfeccionar los métodos de represión, tortura, desaparición y asesinato de cientos de jóvenes de las universidades y liceos de todo el país. Siempre reinaba la impunidad en sus acciones violentas. Ni la fiscalía, ni los jueces ni nadie podía contener los desmanes del aparato represivo de la derecha, encarnada en la Policía Metropolitana, la Guardia Nacional, la DISIP y los Teatros de Operaciones del Ejército.

Nunca llegué a verle el rostro a los tenebrosos Policías Metropolitanos de la Brigada de Orden Público, pues eso era pura ballena, bombas lacrimógenas y plomo parejo cuando realizábamos cualquier marcha o si intentábamos salir de la Universidad Central. Con la venia y amparo de sus superiores, los PM “envenenaban” sus escopetas con toda clase de metras y tuercas. Malicia pura, causante de docenas de muertos y heridos. Durante esta época represiva actuaba a sus anchas uno de los mayores asesinos de la historia contemporánea de Venezuela, el tenebroso Comisario de la DISIP Henry López Sisco, responsable directo de múltiples ajusticiamientos y masacres como las de “Cantaura (1982), Yumare (1986), El Amparo (1988), el Caracazo (1989), y el asedio a la embajada de Cuba (2002)”. Todo un agente del mal, actuando siempre protegido por la derecha fascista.

El reguero de muertos de la Cuarta República es más que vergonzoso e indignante. Las logias adeco-copeyanas pretenden ocultar su pasado sangriento y represor, con Carlos Andrés Pérez a la cabeza. Él mismo ordenó acabar la “guachafita” de los estudiantes a plomo limpio, emulando a su maestro Rómulo Betancourt con su “Disparen primero, averigüen después”. Bajo esta lógica criminal cayeron docenas de estudiantes y jóvenes como Belinda Álvarez, Manuel Vera, Magdiel Pérez, Gimmy Hernández, Elvis Brito, Matiel Páez, Darwin Capote, Julio González, Ramón Cárdenas, José Gregorio Delgado, Julián Páez, Héctor Guzmán, José Vergara, Jesús Falcón, Francisco Martínez, Sergio Rodríguez, Raúl Contreras, José Rivero, Humbert López, Isidro Hernández, Jessica Díaz, Darwin Morales, entre muchos otros. Honor y gloria para estos mártires de la juventud venezolana.

La generación de estudiantes, nacidos bajo la Revolución Bolivariana, no han tenido que luchar por el pasaje estudiantil ni temer la privatización o eliminación de las universidades públicas. El Comandante Chávez atinó certeramente al apostar por la garantía del acceso universal y gratuito de nuestra juventud a la educación universitaria. Por eso se crearon nuevas universidades (como la UBV) y se expandieron otras (como la UNEFA o la Simón Rodríguez) las cuales alcanzaron un importante crecimiento, abarcando la totalidad del territorio nacional. Además de educación de calidad, los jóvenes ahora cuentan con un amplio programa de carreras, becas, computadoras Canaima o el transporte estudiantil, totalmente gratuito. La educación se ha consagrado como una de las máximas prioridades de la Revolución Bolivariana.

Varios de mis compañeros del liceo Armando Castillo Plaza en Petare (por allá lejano por los años 80), nunca tuvieron acceso ni posibilidades de ingreso a la educación universitaria. Pero con la llegada de la Revolución estudiaron (ya mayores) y se graduaron en diversas universidades y carreras. Todo un orgullo abrazarlos y verlos llenos de alegría. Esta fue una generación olvidada y pauperizada por la derecha, a quien el Comandante Chávez sacó de las catacumbas para dignificarlos.

La derecha fascista, asesina y golpista, siempre ha pretendido esconderse detrás de los estudiantes, incitándolos a la violencia callejera y al odio. Sin vergüenza alguna, el devaluado líder de la MUD Capriles Randosky, pretende engatusarlos y meterlos en su agenda de “progreso”, que no es otra cosa que utilizarlos como carne de cañón, para perpetuar sus intentos violentos de asalto al poder.

Contra esta agenda violenta de la derecha, nuestro pueblo ha impuesto el camino del diálogo y la paz. Con la energía y la fuerza de su juventud, los estudiantes seguirán siendo la vanguardia para garantizar la paz y el futuro de la patria.

Richard Canan

Sociólogo

@richardCanan

 

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