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5.Jun.2017 / 10:35 am / Haga un comentario

Foto: Referencial

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I

Con lágrimas en los ojos sacó su bandera, compró una después del año 2002, tal y como el ve su mundo decidió voltearla y ataviado con el tricolor nacional junto a su jean roto a modo de faena, salió desafiando su mundo que se niega volver a la vida exclusiva que lo dotaba de una dosis de Patria “hecha a su medida”, al estilo de una acción de club privado, donde con la sutileza de lo absurdo todos los accionistas eran blancos de piel y de dientes, delgados o gordos, pero perfumados de un falso progreso yetsetero; en la fiesta ellos y los ninguneados de siempre, los mesoneros, una muestra nada completa de nuestro Amarillo, Azul y Rojo. No comprende como los otros dicen amar a Venezuela, enfurecido desde su media realidad salió delirante de heroísmo, al estilo “Rápido y furioso” al asfalto de la carretera convertido ahora en un singular campo de terrorismo. En la larga noche, su mente libra la otra batalla, la real y verdadera, un cambio de paradigma, pues en los breves minutos de lucidez entre su celular intoxicante y la blanquísima perfumada almohada sabe que ! Venezuela jamás será como antes !.Todo ha cambiado para él, hasta él mismo, la realidad se mueve incontenible y en su angustia siente que destruir es una opción, el odio aparece vestido de lucha por el deseo de regresar al pasado  injusto para la mayoría, por supuesto este no era su mundo.

II

Para el otro hombre, su mirada se pierde en el espejo medio empañado de la vida, su lugar esta muy lejos de los sacrificados para el progreso de la humanidad mencionado por Victor Hugo en Los Miserables, conserva celosamente su espacio y sus tradiciones, mira desde su incierta ventana el bullicio social que le atormenta,  sufre en silencio mirando el pasado y el presente, pero igual queda estático. Las efemérides sólo le son útiles si son días de fiesta que en el calendario caen lunes oviernes, si las luchas fueron cruentas o no, eso no importa, pues sigue el consejo del primer Presidente gringo con negra piel, quien dijo que era un sin sentido estudiar guerras y batallas que se habían librado muchos años antes de su fecha de nacimiento y remato diciendo “lo realmente importante es el progreso de los pueblos”. Entregado al trabajo va pasando su vida, aferrado a sus maneras sencillas de saborear las veinticuatro horas diarias de eternidad.

III

En otras coordenadas, otro hombre, el ninguneado eterno de la historia, también mira el cambio, sabe que no es un sencillo cambio, es una revolución, pues ahora se siente parte de la historia que se construye, se siente importante, entre angustias y placeres, recuerda los infinitos mensajes de amor del Comandante Hugo Chávez, lo asiste la certeza de la educación  gratuita para sus hijos e hijas, sabe que pronto le entregaran las llaves de su vivienda propia, mira con mas precisión la gente en la calle, identifica el rostro de quienes siempre lo despreciaron por negro, pobre, dentadura mala, sin perfume, mira con interés a sus iguales que se sienten parte de “los otros”, sabe que el petróleo es parte de sus riquezas. Aprendió a leer, y también se siente un político, recuerda la lectura del origen del día de la mujer y del día del trabajador, nuestras batallas de la Independencia y de la guerra federal, las conquistas no vienen de la nada, muertes, incendios, destrucción para luego ver nacer un mundo mas justo, por eso sabe que vienen tiempos difíciles. La casa nueva, la educación gratuita, la canaimita, el satélite en el espacio, la cultura, su firme identidad histórica, la Patria Grande en construcción, las misiones socialista y todo lo alcanzado en la “Revolución Bolivariana”´ debe defenderse, pues el rico y poderoso no soltará nada por las buenas. Recuerda los crueles episodios de muerte en nuestra historia, para luego obtener la independencia, así pensando solito desde la hermosa vista del valle de Caracas, con los gritos de la juventud que vienen desde la cancha del barrio, sabe que vienen tiempos de combate, para preservar la paz, pero no abandona su esencia de lucha día y noche. En su mundo se levantan muchas banderas, el obrero Presidente pueblo, la igualdad, comunas, consejos comunales, democracia participativa y protagónica, los derechos de las mujeres a una vida libre de violencia, la educación, un nuevo sistema económico, la diplomacia de la paz, la integración latinoamericana y caribeña, la alimentación, el deporte; y todas ellas las iza con firmeza, pues sabe que es ese, y no otro, el camino de la paz.

IV

Terminamos una segunda década de vida en Revolución, todos nos encontramos en el camino, hombres, mujeres, adolescentes, ancianos, niños y niñas, desde los cuatro puntos cardinales, no existe un quinto hasta ahora, nos disponemos a luchar por nuestras banderas ¿cuál es la tuya? ¿cuál es la mía? ¿cuál es la nuestra? Me sumo a las banderas del hombre y de la mujer amante de su historia, no sólo para estudiarla sino para construirla en unión a la comunidad protagonista, para juntos defender la Patria, como se defiende a una buena madre desde las entrañas, aniquilar la desidia y la desesperanza. Y ¿qué hacemos con los que levantan la bandera del odio y de la muerte? Avanzar con dignidad, valentía, coraje y amor, pues no somos presa fácil, ya derrotamos al gran imperio español y con Hugo Chávez encontramos a nuestra madre perdida, nuestra Patria.

Carola Martínez.

CSal.

Los Miserables

“Hay en el mundo dos clases de seres que se estremecen profundamente: la madre que encuentra a su hijo perdido, y el tigre que encuentra su presa”

 

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