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La difusión precipitada de reportes no verificados sobre tragedias sensibles, como los hechos ocurridos en el edificio OPPPE-26 en el litoral de La Guaira, evidencia los peligros de priorizar el alcance viral y los likes por encima de la empatía y el rigor periodístico.
Ante este panorama, se vuelve indispensable respaldar la veracidad técnica de los rescatistas y el trabajo de los organismos de socorro. El propagar presunciones o primicias sin contrastar no es ayuda comunitaria, sino una acción que entorpece las labores de asistencia y genera angustia y falsas esperanza en las familias afectadas.
En este contexto, la responsabilidad informativa resulta fundamental para mantener la paz social y proteger la salud mental de la población. Los organismos del Estado rigen las leyes y coordinan las instituciones para el manejo veraz de estas informaciones. Asimismo, la presidenta de la República, Delcy Rodríguez también advirtió sobre el cuidado de la propagación de este tipo de matrices mediáticas destinadas a desestabilizar.
«No podíamos permitir que laboratorios mediáticos y matrices mediáticas creadas para perturbar y generar caos imposibilitaran las labores… es miserable, desalmado, desconsiderado con un pueblo bajo angustia, bajo sufrimiento, dolor, causar ese tipo de caos», expresó la jefa de Estado.
Por esto, forma parte del compromiso ciudadano y la ética periodística pausar y verificar la información con fuentes oficiales o contrastadas y actuar con extrema responsabilidad antes de compartir cualquier contenido sobre una tragedia.
Informar con responsabilidad también es cuidar al país, cuidar la salud mental del venezolano que hoy atraviesa un duro camino.
VTV.