Adán Chávez Frías / Opinión

24.Ago.2015 / 10:55 am / Haga un comentario

La gran mayoría de las venezolanas y los venezolanos, ha respaldado la acertada decisión del presidente Nicolás Maduro, de cerrar la frontera y declarar un estado de excepción en cinco municipios del Táchira, tras el atentado perpetrado en contra de nuestros soldados patriotas. Eso lo podemos comprobar en las expresivas manifestaciones públicas de apoyo a estas medidas, especialmente en las redes sociales.

¿Y quiénes se oponen a ellas? Los sectores que promueven la instauración de la violencia paramilitar en nuestro país: las organizaciones políticas de corte fascista que conforman la MUD, la burguesía parasitaria, las mafias de la oligarquía comercial, es decir, los enemigos del pueblo y de la Revolución Bolivariana.

De manera infame, la derecha venezolana y su homóloga colombiana, han acusado al presidente Maduro de xenofobia y de ser “anti-colombiano”; las mismas voces que hasta hace pocos días, aseguraban que no podía ser Jefe de Estado en Venezuela, porque supuestamente había nacido en Colombia.

La realidad, es que los pueblos de Venezuela y Colombia, como siempre nos recordaba el Comandante Eterno Hugo Chávez, somos en verdad un mismo pueblo; con raíces históricas, heroicas, culturales, en común. Nuestro destino es caminar juntos, hacia la consolidación del sueño grannacional bolivariano, de forjar la Patria Grande que soñó el Padre Libertador Simón Bolívar.

Por tanto, estas medidas tomadas contundentemente por el Gobierno Bolivariano en la frontera, no son en contra de las y los colombianos, sino contra los enemigos en común del pueblo venezolano y del pueblo colombiano: el paramilitarismo, el contrabando, la narcoeconomía impuesta por los intereses trasnacionales en esa zona. Son acciones necesarias para preservar la paz y la seguridad, en ambos lados de nuestra frontera.

Bajo la mirada cómplice de la burguesía mercenaria y comercial, la Venezuela Bolivariana y Chavista padece a diario un brutal saqueo de bienes a través de la frontera colombiana, lo que sin duda afecta no sólo a nuestra población sino a los pequeños y medianos productores colombianos.

Podríamos asegurar sin dudas, que esta medida es bien vista por los emprendedores colombianos, que no pueden competir con sus productos ante la inundación de artículos de toda índole provenientes de Venezuela a precios de contrabando.

La guerra interna que vive Colombia desde hace casi siete décadas, es una situación que lamentamos todos los gobiernos y pueblos latinoamericanos y caribeños; a la vez que respetamos y apoyamos las conversaciones de paz que tienen lugar actualmente con el objetivo de poner fin al conflicto armado en esa nación suramericana . Más lamentable es aún, que el imperialismo estadounidense en reiteradas ocasiones, se valga de ese conflicto para atacar a los gobiernos progresistas como el de Venezuela y Ecuador, a fin de tratar de poner en riesgo la estabilidad de nuestras naciones.

No olvidamos, la aún pretendida intención del Pentágono de convertir a ese gran país, Colombia, en una inmensa base de operaciones militares desde donde controlar todo el hemisferio y más allá.

El imperio estadounidense siempre ha fomentado situaciones de tensión entre Venezuela y Colombia; le convendría una guerra para apalancar el negocio de compra y venta de armas en la región y para cristalizar la injerencia directa en territorio venezolano.

El mejor camino para conseguirlo, es aprovechar el conflicto interno colombiano e internacionalizarlo; es así como pretende, junto al fascismo criollo, trasladar el paramilitarismo y la violencia armada hacia Venezuela para destruir la Revolución Bolivariana.

Esta táctica se ha puesto en evidencia con los brutales asesinatos cometidos recientemente por integrantes de la parapolítica nacional, usando técnicas propias del paramilitarismo colombiano.

La pretensión del imperialismo, es que grupos mercenarios paramilitares colombianos aglutinen fuerzas, controlen la economía, a través del contrabando y el tráfico de bienes, drogas y hasta de personas; concentren hombres y recursos en la frontera colombo-venezolana, y en las ciudades más importantes del país, para luego, intentar desestabilizar la nación con hechos violentos de todo tipo, llegando incluso a propiciar una guerra entre nuestros pueblos.

La Revolución Bolivariana siempre ha impedido, y seguirá impidiendo, que los halcones del Pentágono nos pongan a pelear entre nosotros mismos y nos lleven a una guerra fratricida. Como siempre nos indicó el líder eterno de la Revolución, Hugo Chávez, y cito una de sus frases al respecto, “el imperio es experto en poner a pelear a los hermanos para impedir la unidad. Hagamos imposible la guerra con nadie, queremos la paz para construir un mundo nuevo”.

El Gobierno Bolivariano, Revolucionario y Chavista, con su presidente, Comandante Obrero, Nicolás Maduro, a la cabeza, está no sólo alertando contra la guerra; está impidiendo con estas valientes medidas, el desbordamiento de la guerra desde Colombia hacia toda Suramérica.

Las venezolanas, los venezolanos patriotas, que somos la gran mayoría, cerramos filas y respaldamos al presidente Maduro en esta difícil circunstancia y magna tarea, de mantener la paz y la seguridad de Venezuela y de los pueblos del sur de nuestro continente.

¡Viva la Patria!

¡Viva Chávez!

¡Viva Maduro!

 

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