Opinión

13.Abr.2015 / 03:55 pm / Haga un comentario

Grito llanero

Por: Pedro Gerardo Nieves

Tirios y troyanos, mundialmente, no dudan en acreditar para Venezuela y las naciones latinoamericanas un incuestionable triunfo moral, político y diplomático en la reciente Cumbre de las Américas.

Con un “neoliberaloso” lema: “Prosperidad con equidad: el desafío de la cooperación en las Américas”, la cumbre en el istmo realizada el 10 y 11 de abril de 2015 contempló en su agenda temas clave como salud, educación, migración, seguridad, energía, medio ambiente, gobernabilidad democrática y participación ciudadana.

No obstante, la agenda real pura y dura, lo constituía un nuevo capítulo del enfrentamiento entre la aspiración soberana de los pueblos contra las pretensiones hegemónicas del imperialismo. El saldo muy bien lo resumió un gigante de la humanidad llamado Evo Morales: Latinoamérica ya no es una región obediente.

Ni obediente, ni perruna, ni lacaya, agregamos nosotros.

Como saldo, se avanzó en el deshielo de las relaciones entre EE.UU y Cuba, matizada por una postura alerta de la isla quienes saben, con la certeza que dan los años, que EE.UU cambia su política de relacionamiento mas no sus objetivos opresores.

Medios lamebotas del imperialismo, como el oligárquico diario El Tiempo de Bogotá, doran la píldora reseñando en titulares que el desplumado Obama es el “gran ganador” de la cumbre y Maduro, (no se puede esperar otra cosa), es el perdedor.

Sin embargo, los medios “imparciales” de las democracias liberales burguesas documentan un “avance en el proceso de negociaciones entre Caracas y Washington, y de Latinoamérica y EE.UU. en general”. Una muy eufemística manera de huir hacia adelante y no dar cuenta al mundo desprevenido que real y palmariamente EE.UU sufrió una estrepitosa derrota en el foro y se abrieron las costuras de su decadencia.

Hubo una victoria de Venezuela en Panamá y afirmar lo contrario es comulgar con las ruedas de molino de la ilogicidad. Y esta victoria obtenida en singular combate y excelente lid tiene unos atributos que queremos puntualizar por lo específico: la victoria de Venezuela en Panamá fue también una victoria en la Guerra de Cuarta Generación.

1) Un trámite hegemonista encuadrado en la rutina opresora de EE.UU, de esperados resultados opináticos en la comunidad internacional, como es la emisión de una “executive order” que califica a un país como “amenza inusual y extraordinaria” y que declara a EE.UU en “emergencia nacional” recibió de parte de Venezuela, y del mundo civilizado en general, una contundente, “inusual y extraordinaria” respuesta. Esto implicó una ofensiva diplomática patriota que superó las expectativas y mostró su músculo moral y político. Para el ridículo quedaron la plañidera decepción de Roberta Jacobson, el idiota argumento de Ben Rhodes quien explica que el decreto dijo lo que dijo debido a errores de “corte-y-pegue” y el mea culpa de Obama.

2) Sin complejo alguno, con claridad política incuestionable pero también empoderado con inteligencia, tecnología y vínculo con las masas, nuestro Presidente Nicolás Maduro junto al alto mando revolucionario asumió la vanguardia de obtener la manifestación concreta del pueblo venezolano en contra del mencionado decreto a través de la recolección de firmas aún con el tiempo en contra. La cifra meta de 10 millones de firmas fue superada con largura en una operación de democracia directa que por sí sola es un punto de inflexión en la historia de los pueblos.

3) La operación de acopiar la manifestación de voluntad del pueblo venezolano fue robustecida mediante una operación propagandística de conciencia que lideró el GPP y el Partido Socialista Unido de Venezuela mediante el “radio bemba”, impresos, spots de radio y tv, y muchas manifestaciones culturales. Pero conviene resaltar el papel de las redes sociales en dicha operación: tomando posición en medios tradicionalmente hostiles a los pueblos soberanos, los cañones digitales de dichas redes fueron re-apuntados para que sirvieran al objetivo patriota. No en vano, nuestro Presidente tuitero Nicolás Maduro dio cuenta de la supremacía mundial de las tendencias éticas de la Revolución Bolivariana en las redes sociales.

Democracia directa, ofensiva político-ideológica y uso audaz, creativo y pertinente de las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación lograron la victoria de la idea-fuerza socialista en la batalla de Panamá. Estamos ante un hito histórico, legado de Chávez. Ya nada será igual para el imperialismo.

 

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