Eduardo Piñate / Opinión

27.Abr.2015 / 12:23 pm / Haga un comentario

Por: Eduardo Piñate

En la Presentación del Programa de la Patria escrita por el Comandante Supremo Hugo Chávez el 12 de junio de 2012, se lee: “Este es un programa que busca traspasar ‘la barrera del no retorno’. Para explicarlo con Antonio Gramsci, lo viejo debe terminar de morir definitivamente, para que el nacimiento de lo nuevo se manifieste en toda su plenitud.” Este Programa, convertido hoy en el Plan de la Patria, luego de su aprobación por la Asamblea Nacional, nos debe conducir a las transformaciones económicas, políticas, sociales, culturales y de conciencia y organización de nuestro pueblo, que garanticen la irreversibilidad de la Revolución Bolivariana. Ese cúmulo de transformaciones conducen a la creación de las bases materiales y espirituales del Socialismo Bolivariano y Chavista. En ese mismo documento dice el Comandante Supremo:

“Este es un programa de transición al socialismo y de radicalización de la democracia participativa y protagónica. Partimos del principio de que acelerar la transición pasa necesariamente por, valga la redundancia, acelerar el proceso de restitución del poder al pueblo. El vivo, efectivo y pleno ejercicio del poder popular protagónico es insustituible condición de posibilidad para el socialismo bolivariano del siglo XXI…”

De manera que para superar “la barrera del no retorno” como lo planteó el Comandante Supremo de nuestra revolución, el camino es el socialismo, nuestro socialismo, con un permanente y profundo ejercicio del poder por parte del pueblo, con una práctica cotidiana de la democracia revolucionaria. Nuestro socialismo se construirá (ya lo estamos construyendo) en medio de una larga y encarnizada lucha de clases, dentro y fuera de Venezuela, con la burguesía imperialista y sus lacayos en el país, y con el concurso de todos los pueblos del mundo que luchan contra la explotación capitalista y la opresión imperialista.

Esta lucha larga y encarnizada con el imperialismo y la burguesía tiene muchas maneras de presentarse: política, económica, cultural e ideológica y militar, entre otras. El imperialismo como expresión más acabada del capital en estos tiempos tiene como propósito fundamental destruir la Revolución Bolivariana, derrocando el gobierno del presidente obrero Nicolás Maduro y hacer retroceder los procesos de lucha por la independencia de nuestro continente. Para eso cuenta con una fortaleza –más allá de su fuerza militar y política- muy importante, que no es otra sino el peso que aun tienen en nuestra sociedad los viejos vicios, las viejas costumbres, la vieja cultura, heredadas de la IV República capitalista y burguesa. Dice el Comandante Chávez en el documento que hemos comentado:

“No nos llamemos a engaño: la formación socio-económica que todavía prevalece en Venezuela es de carácter capitalista y rentista. Ciertamente, el socialismo apenas ha comenzado a implantar su propio dinamismo interno entre nosotros. Este es un programa precisamente para afianzarlo y profundizarlo; direccionado hacia una radical supresión de la lógica del capital que debe irse cumpliendo paso a paso, pero sin aminorar el ritmo de avance hacia el socialismo”.

Y más adelante dice: “…Esto pasa por pulverizar la forma Estado burguesa que heredamos, la que aun se reproduce a través de sus viejas y nefastas prácticas, y darle continuidad a la invención de nuevas formas de gestión política”.

La persistencia aun dominante en Venezuela de una formación económico-social capitalista y rentista, determina por un lado la preeminencia de relaciones mercantiles que garantizan la reproducción ampliada del capital, material e ideológicamente.

El burocratismo, la ineficacia, la ineficiencia, la desidia para atender los problemas del pueblo y la corrupción, entre otros, son vicios y taras que heredamos del modelo capitalista rentista y del Estado burgués de la IV República y como tales, debemos combatirlos y derrotarlos para poder construir el socialismo.

Todos estos vicios y taras sirven a los intereses de los enemigos de la revolución, porque irritan al pueblo, buscan dividir y desmoralizar las fuerzas populares y revolucionarias, tratan de desmovilizar y separar al pueblo de la dirección de la revolución. No hay un burocratismo bueno y un burocratismo malo, no hay corruptos buenos y corruptos malos, todas son prácticas contrarrevolucionarias y por tanto, tenemos que combatirlas en el terreno ideológico y en el terreno práctico. Y en el caso de la corrupción siendo implacables en el castigo a los corruptos, porque además, todo corrupto es un traidor de la causa del pueblo, de la revolución y del legado de Chávez. Esto ha sido entendido así por nuestro presidente obrero Nicolás Maduro y en estos dos años de gobierno ha desarrollado un combate consecuente contra esta herencia nefasta del viejo Estado y del capitalismo rentista y dependiente venezolano.

Como señala el Comandante Supremo de la Revolución Bolivariana, para superar al capital y su lógica –que no sólo es económica y política, sino también ideológica y cultural- debemos afianzar y profundizar las tareas que están planteadas en esta fase de transición socialista donde nos encontramos. Tareas que tienen que ver con la construcción del modelo productivo socialista que supere y trascienda al modelo rentista petrolero capitalista, con la creación de la nueva institucionalidad revolucionaria, que tiene en los consejos comunales y las comunas su concreción territorial y en la gestión –dirección- directa y democrática de la clase obrera en las empresas y unidades productivas, su concreción en la producción. Acompañadas de una labor de educación política e ideológica para elevar la conciencia revolucionaria, Bolivariana, Socialista y Chavista de nuestro pueblo. Estas son algunas de las tareas estratégicas que nos permitirán lograr lo que el Comandante Supremo Hugo Chávez llamó la “línea de fuerza del todo decisiva” que le da coherencia al Plan de la Patria; cuando dijo en la “Presentación” que hemos citado: “…nosotros estamos obligados a traspasar la barrera del no retorno, a hacer irreversible el tránsito hacia el socialismo”.

He allí el desafío de todo el pueblo venezolano y su vanguardia.

Caracas, 27 de abril de 2015

 

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