Ildegar Gil

  • La derrota en la cara del canciller español ¡es la victoria de Venezuela!

    No obstante haber transcurrido 527 años, la invasión de la que fuimos víctimas por parte del imperio español despierta en mí el efecto de termitas históricas que seguramente carcomen en otras y otros compatriotas de Nuestramérica, cada una de las fibras batientes curtidas al calor de la Patria Grande que se niega a ser patio trasero o ulterior de potencia alguna

  • Nunca fue más que un pelanalga disecado

    Una vez más el arte de la política se ha visto ultrajado por el detestable accionar de alguien que, obviamente errado en la interpretación de lo que significa el liderazgo en un campo determinado, al parecer ubicó prontamente su lugar en el fétido basural de la historia. Obviamente, me refiero a Juan Guaidó

  • A tu concierto invasor, concierto y medio ¡más Clap!

    El ajedrez de la geopolítica, teniendo a Venezuela como el gran tablero, está en su punto. El movimiento –hecho por nuestro gobierno-, del caballo y la torre para organizar dos conciertos entre el 22 y el 23 de febrero es una jugada sencillamente magistral.

  • Comparto lo que dicen opositores sobre “la invasión”

    Como era de esperarse el sentimiento patriótico ha venido aflorando, sin prisa pero sin pausa, en el hombre y en la mujer de nuestro país ante el asomo del rostro amenazante de lo que significa la posibilidad de una agresión armada extranjera contra nuestra nación.

  • Guaidó ¿tiene miedo o no tiene b… para decirlo?

    Hace días, por esta misma vía, responsabilizamos a Juan Guaidó de cualquier tragedia que pudiera presentarse en nuestro país a partir de la irregular actuación política que viene evidenciando desde que inició el año, con el propósito de derrocar al Gobierno constitucional del presidente Nicolás Maduro. Llegamos, incluso, a endosarle directamente la carga de culpabilidad que pudiera tener si como consecuencia de su disparatado proceder, los habitantes de esta nación llegáramos a sufrir en carne propia las consecuencias de su cuestionable proceder.

  • ¡Alerta!: Esto pasará el 10 de enero

    En medio de una charla sobre el asedio al que el imperialismo tiene sometido a la Patria, una angustiada mujer comentó: “Veremos qué pasará el 10 de enero”, y le contesté –palabras más, palabras menos-: “Ese día se juramentará Nicolás Maduro. Sólo eso ocurrirá. Ninguna otra cosa”.

  • El datazo que arrugó a los golpistas el 9-D

    Para la oposición golpista en nuestro país nunca habrá resultados eleccionarios que valgan. Podrá sufragar el 100 por ciento de convocados y convocadas, o un porcentaje mucho menor como ocurrió el domingo durante las elecciones municipales en toda la nación y –en ninguno de los casos-, estará dispuesta a reconocer la validez del proceso no obstante que el mismo esté blindado de plenas garantías reconocidas por agentes nacionales e internacionales.

  • Made in USA: Iván Duque indiferente al ultraje de niñas colombianas

    Un helicóptero gringo en Riohacha se apoderó, durante cierto tiempo la semana anterior, de la atención de usuarios de las redes digitales que captaron y difundieron la presencia militar estadounidense en tierras colombianas. El aparato, junto al buque hospital Comfort (también de bandera yanqui), simulaba prestar -bajo autorización de Iván Duque-, atención médica a migrantes venezolanos.

  • El escándalo narco-militar que no es chisme

    Diversos portales con respetable credibilidad dieron cuenta el viernes pasado de la venta de armas al narcotráfico, por parte de algunos oficiales del ejército de Chile. La especie no emanó de ningún chisme ni golpe bajo, sino de una grabación en la que el mismo jefe del cuerpo austral, general Ricardo Martínez, admite el abominable hecho.

  • Sobre lo que dijo Llafrancis, ¿así o más claro?

    Si algo no debemos desdeñar de la derecha apátrida es su ácida capacidad para activar los laboratorios de desinformación y guerra sucia cuando la ocasión le brinda espacios para ello, por minúsculos que estos parezcan. Con Llafrancis Colina, moderadora del programa Zurda Konducta, no fueron la excepción.