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30.Sep.2024 / 09:38 am / Haga un comentario

Por: Alfredo Carquez Saavedra

Muy a pesar de Estados Unidos, Japón, algunos socios de la Unión Europea y personajillos, locos de atar y negacionistas, como Javier Milei, la República Popular China representa hoy día el polo de atracción de cuantiosas inversiones y el principal motor del desarrollo económico global. Su economía representa aproximadamente 19 % del producto interno bruto mundial.

 

Esta nación, en la que los años de pobreza y hambruna hicieron tradicional saludar a una persona, no con un “buenos días”, sino preguntándole a este si había comido, en 2023 registro un PIB superior a los 16 mil millones de euros. Además, logró hace pocos años sacar de la pobreza, tras décadas de planificación y ejecución continuadas de políticas públicas, a 800 millones de personas. El ingreso per cápita de este país (2023), que suma más de 1 mil 400 millones de habitantes, se sitúa en cerca de 11 mil 600 euros.

 

Sin duda, uno de los factores que explican el despegue de China es la importancia concedida a la educación. Aquí van unos datos que cotejan cómo se trata este sector en el gigante asiático en comparación con la potencia norteamericana ya mencionada. En 2022, el gasto estadounidense en educación se ubicó en 5,44 % del total, mientras que los recursos destinados al sector “defensa” (más bien ataque, en este caso) representaron 8,32 %. Por su parte, Beijing destinó, en el mismo período 10,50 % del presupuesto a la formación de sus nacionales y 4,79 % al rubro militar.

 

“La educación de nuestro país corresponde en general a las condiciones nacionales y se adapta a las necesidades de desarrollo económico y social”, ha dicho el presidente Xi Jinping, quien, sin desestimar los avances, ha alertado sobre la necesidad de la importancia que debe asignársele “la formación de las capacidades de los estudiantes”.

 

• “Es necesario desarrollar una educación que acompañe a las personas durante toda su vida, convirtiendo el aprendizaje en un hábito y en una forma de vida y creando un entorno en el que todos tengan acceso al aprendizaje, en cualquier momento y en cualquier lugar…Debemos dar gran importancia a la formación profesional, promover con energía mecanismos educacionales que integren la producción y la enseñanza, combinen la educación de los valores morales con la mejora de las habilidades, y unan el estudio con el trabajo, a fin de ofrecer continuamente fuerza vital de alta calidad a todos los sectores y profesiones y proporcionar a los graduados de las escuelas vocacionales un vasto espacio para su desarrollo profesional. Es indispensable establecer políticas preferenciales, flexibles y efectivas, generar un entorno cultural que permita a las empresas asumir la responsabilidad de la formación profesional, y alentar a las escuelas vocacionales, la industria y las empresas a formar una comunidad de destino”, señala acertadamente el mandatario chino.

 

Alfredo Carquez Saavedra

 

 

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