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Jesús Faría
El desempeño económico del país ha registrado una tendencia altamente positiva a lo largo de los últimos tres años. La producción se ha venido recuperando y los indicadores macroeconómicos han exhibido una creciente estabilidad, todo ello a pesar de los terribles impactos de las sanciones ilegales y criminales aplicadas por el gobierno estadounidense contra nuestro país.
Las condiciones de paz y tranquilidad conquistadas con enormes esfuerzos a lo largo de los últimos años y consolidado con la derrota de la rebelión fascista poselectoral, constituyen una base de excepcional importancia para proseguir por ese rumbo.
A esa condición de estabilidad política y orden nacional, se le suman decisiones en materia de política económica, adoptadas en días pasado en el ámbito financiero y cambiario en función de apuntalar el dinamismo económico interno. Entre esas decisiones destacan una nueva disminución del encaje legal y la autorización a la banca para realizar operaciones interbancarias en divisas, entre otras. El objetivo inmediato que se busca es acelerar la expansión productiva y restarle presión al mercado cambiario.
Expansión productiva
La producción ha mantenido un ritmo ascendente desde el segundo semestre del 2021. En el primer semestre de este año 2024, el registro de expansión económica fue superior al 8%, proyectándose un crecimiento del 10% para el final de año. Esto no solo superaría las estimaciones iniciales de nuestro gobierno (8%), sino que también superará los pronósticos de diferentes entes internacionales, que estimaban esa variable en un rango comprendido entre 4 y 5%. Con esto, Venezuela se ubicará entre las economías con mayor crecimiento del planeta.
Para mantener este crecimiento, es absolutamente necesario consolidar la recuperación de nuestra industria petrolera. Obviamente, una economía de una elevadísima dependencia petrolera depende en alto grado del desempeño de la industria petrolera. Este factor es clave y hasta el momento la producción en dicha industria no ha dado el salto esperado para el fortalecimiento del crecimiento.
Es preciso aclarar que el propósito del incremento de la producción petrolera no apunta a reproducir el rentismo, sino a apalancar con más fuerza el desarrollo diversificado y eficiente de la economía nacional.
Uno de los propósitos fundamentales del brote fascista de violencia poselectoral perseguía caotizar el país y trastornar los significativos avances en materia de estabilización y crecimiento de la economía. La paz reestablecida evidencia el fracaso de esa estrategia, pero también lo hace el incremento sustancial de la recaudación de impuestos en el país durante el mes de agosto, que revela dinamismo en la producción y en el consumo privado.
Mayores niveles de financiamiento
Para continuar estimulando la expansión productiva, el presidente anunció la reducción del encaje legal.
Altos niveles de encaje, es decir, altos niveles del total de recursos captados por la banca depositados en el BCV, obedecen a la necesidad de recoger liquidez de la economía con fines antiinflacionarios.
La relación de alta liquidez y presiones inflacionarias no solo opera por la vía de una excesiva demanda de bienes, que presiona al alza de precios, sino también por la vía de la devaluación de la moneda, en razón de que la demanda de divisas aumenta con la alta liquidez, sin que exista suficiente oferta de dólares para satisfacerla. Esto hace que aumente el precio de la divisa y, con ello, los precios de toda la economía. Si a todo esto le agregamos el factor especulativo de carácter estructural en nuestra economía rentista, esta dinámica inflacionaria se potencia peligrosamente.
Esto ha impedido que el financiamiento crediticio de la producción pudiera apalancar debidamente la producción.
La intermediación financiera de la banca era mínima, inicialmente, y se ha ido ajustando en la media en que bajaban los indices inflacionarios.
Ahora, que la inflación apunta clara y sólidamente a un nivel por debajo de 40% al cierre del 2024, se procede a reducir una vez más el encaje legal en función de incrementar la producción interna. Siempre es necesario recordar que esta restricción al crecimiento económico es una consecuencia directa del bloqueo económico.
Estabilidad cambiaria e inflación
Una variable clave para la estabilidad macroeconómica del país es la tasa de cambio. Ella ha estado bajo fuerte presión en los últimos dos meses, sometida a los impactos de las fuerzas especulativas activadas en el escenario político-electoral venezolano del pasado 28 de julio.
Factores de mucho poder económico locales y extranjeros han venido interviniendo en el mercado cambiario con una demanda artificialmente elevada para forzar un alza en el precio de la divisa con el propósito de alterar el orden económico alcanzado, especialmente en materia antinflacionaria. Esto contagia al resto de los actores económicos, amplificando el efecto buscado de presionar el alza de la tasa cambio.
Con esto tratan de incidir en el escenario político nacional, provocando el incremento de los precios y el consiguiente malestar de la población, inicialmente, en función de restar votos al chavismo, posteriormente, para provocar inestabilidad económica en el marco de la insurrección fascista. Además de obtener las ganancias especulativas con la creciente brecha entre el dólar paralelo y el oficial, los especuladores buscan impactar severamente en la estabilidad del país.
La estabilidad cambiaria constituye en la coyuntura actual uno de los principales desafíos de la política económica del gobierno revolucionario. Para enfrentar esto, en lo inmediato y en el mediano plazo, se aprueba un mercado interbancario de divisas y, además, se estimula la producción con la reducción anunciada del encaje legal. Este último factor debe estar bien articulado al resto de las políticas económicas para que no afecte la estabilidad cambiaria.
Sin embargo, lo que está bien claro es que, más allá de la política macroeconómica, ni la tasa de cambio ni la política inflacionaria tendrán un firme fundamento sin una sólida producción interna y esto pasa, necesariamente, por la expansión del crédito bancario.
La economía política de la expansión productiva la estabilidad macroeconómica
Las sanciones imperialistas y las agresiones de todo tipo aún restringen nuestro potencial de desarrollo; sin embargo, ya no pueden detener el avance económico y social del país. Hemos derrotado al bloqueo economico y ahora revertimos la devastación causada por esta agresión.
Asimismo, hemos derrotado el plan criminal de destruir la economía, el cual procuraba generar malestar y, sobre esa base, provocar una insurrección contra el gobierno bolivariano. La recuperación productiva es vital para generar bienestar creciente en la población en condiciones de justicia social, lo cual es fundamental para la estabilidad social y política de la nación y para el desarrollo de nuestro proyecto histórico.
Precisamente, ese es el centro del antagonismo histórico con el imperialismo y las fuerzas de la contrarrevolución. Estos factores fueron desalojaos del poder y, con ello, perdieron sus privilegios, lo cual le cortó una potentísima fuente de acumulación de riqueza. Ahora, con un gobierno socialista, estos ingresos van al servicio del pueblo. Es la gran batalla por el poder para la adopción de políticas que le permitan capturar la riqueza nacional.
La paz conquistada con la victoria del 28 de julio y con la extraordinaria movilización cívico-militar-policial antifascista constituye una base esencial para el desarrollo social y económico del país. Precisamente, esta insurrección perseguía, además de incendiar el país, aplastar los avances en el campo de la economía.
El poder político en manos de las fuerzas bolivarianas y, más ampliamente, en manos del pueblo, son el punto de partida y la condición indispensable para que el crecimiento económico y la creciente generación de ingresos se traduzca en políticas sociales de amplio impacto en términos de prosperidad. La distribución del ingreso para el desarrollo de una política basada en la justicia social solo es posible con una fuerza revolucionaria al frente del país, lo cual fue ratificado en las urnas y defendido en la calle semanas atrás.
Por su parte, en el marco de una política socialista, el desarrollo social integral de la población se transforma en un motor del crecimiento y del desarrollo. No solo conforma un factor de demanda que estimula la producción y despliega las cualidades de la principal fuerza productiva de la sociedad, que es el ser humano, sino que como ha quedado suficientemente demostrado en el mundo, elevados niveles de igualdad social generan condiciones para mayor crecimiento económico y, obviamente, para mayor estabilidad política.
Finalmente, una economía más sólida ofrece condiciones superiores para el desarrollo de una política independiente de los centros imperiales del planeta. Se cierran las brechas para la intervención, las presiones y el chantaje extranjeros. La fortaleza económica es clave para avanzar en la terea de la independencia, para salir de la esfera de dominación externa de los EEUU.