Adán Chávez Frías / Opinión

18.May.2014 / 05:47 pm / Haga un comentario

Desde que dimos inicio al Tercer Congreso del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), con la organización y los procesos de discusión y debate desde las bases conformadas por las Unidades de Batalla Bolívar-Chávez (UBCH), he venido revisando varios documentos y repasando otros, además de participar en las reuniones establecidas para elaborar las propuestas necesarias que llevaremos, desde Barinas, los días 26, 27 y 28 de julio, cuando estaremos celebrando la plenaria formal de otro encuentro con toda la militancia de éste, el partido más numeroso de Latinoamérica.

Dentro de esos documentos, que constituyen un conjunto de propuestas para el análisis y el debate, para la acción, para seguir construyendo el socialismo, he considerado citar acá parte del instrumento ideológico preliminar elaborado por el equipo de la Dirección Nacional del Partido, que dice lo siguiente: “En el proceso de desarrollo de su legado, Hugo Chávez fue depurando su concepto de democracia, de democracia revolucionaria y socialista y en ese concepto, obviamente, el papel del pueblo, y más concretamente, del pueblo organizado, jugaba un papel central (…). Toda revolución exige la existencia de un gran partido revolucionario de masas. El PSUV es un proyecto político en construcción y constituye una premisa necesaria para la concreción de cada uno de los objetivos estratégicos de nuestra revolución, los cuales están condicionados a la existencia de una gran vanguardia política”.

Estos fundamentos, relacionados también con el nacimiento del PSUV “a partir de una gran convocatoria con ánimo participativo y protagónico en la cual Chávez exigió que se tratara de un ejercicio desbordante de democracia revolucionaria”, son líneas imprescindibles en nuestros días, sobre todo cuando nos enfrentamos a una coyuntura política de ataque imperial, que no ha cambiado desde que inició la Revolución Bolivariana en Venezuela. Precisamente, a lo largo de toda su vida, el Comandante Chávez siempre apostó por una gran revolución dirigida por una organización política que sentara precedentes de profundos cambios en cuanto a lo que debe ser un Partido, cuáles deben ser sus verdaderas funciones y cuál debe ser el papel que éste debe jugar dentro de la sociedad y las comunidades, que en el caso nuestro, no es una sociedad cualquiera, es una sociedad que aún, después de 15 años de proceso bolivariano, se encuentra en transición, en plena construcción del Socialismo Bolivariano.

En esa transición, el Partido debe constituirse en columna vertebral de este proceso gramsciano, la muerte de lo viejo y el nacimiento de lo nuevo, la sustitución del Estado Capitalista burgués por un Estado Socialista, un nuevo Estado que avance hacia el Estado Comunal Planificado y Orgánico. El PSUV debe ser propulsor de este ejercicio de construcción, unido con los demás partidos de la alianza y los frentes sociales, como una vanguardia revolucionaria, que en perfecta articulación con el Poder Popular, garantice la continuidad de la Revolución Bolivariana.

En la Declaración de Principios del PSUV, en su numeral 4, se plantea: “El Partido debe tener como objetivo dar poder al pueblo organizado y consciente, socializando el Poder Político a través del ejercicio directo del poder de las masas en la búsqueda del desarrollo ético, social, científico, artístico y cultural… El Partido ratifica así mismo la necesidad de una efectiva centralización para la acción en los grandes combates ya entablados: contra la pobreza, la explotación, la corrupción, la degradación del ser humano, la reacción interna y sus mandantes imperialistas…”.

El PSUV, conformado por una gran masa fiel al legado que nos dejó el Comandante Chávez, viene ejerciendo importantes acciones que coadyuvan en el avance de la Revolución Socialista. Como lo he dicho en otras oportunidades, no podemos decir que estamos partiendo de cero, pero sí es necesario profundizar mucho más, sobre todo en lo que tiene que ver con esa articulación entre los diferentes niveles de gobierno, el poder popular o pueblo organizado y la militancia del PSUV, que finalmente venimos siendo cada uno de nosotros mismos, solo que cada quien y cada cual cumple con diversas tareas desde diferentes trincheras. Dicho esto, la unidad entre nosotros mismos, debería ser una premisa cumplida y es esa misma unidad, complementada con una buena organización y planificación, la que nos debe permitir ser mucho más eficientes en nuestras labores cotidianas como revolucionarios y revolucionarias. Una cohesión perfecta que desde todos los niveles de acción política (sea desde una gobernación, una alcaldía o un consejo comunal) debe permitir, con muy mínimos márgenes de error, combatir los flagelos de los cuales seguimos siendo víctimas, la gran mayoría heredados de la cuarta república e inyectados por el sistema capitalista, como la corrupción, el burocratismo, la ineficiencia, la desidia, entre otros.

Esto además, alimentado por una formación ideológica-política permanente que nos permita crecer en teoría y práctica revolucionaria, resaltando los valores que deben caracterizarnos como verdaderos revolucionarios: ser solidarios, honestos, éticos, disciplinados, leales, justos, amorosos, etc. Solo así, estaríamos armándonos con las herramientas más adecuadas para seguir consolidando el Socialismo Bolivariano.

El Tercer Congreso del PSUV, definitivamente, viene a afianzar todos estos valores primarios, los cuales considero son la verdadera y más fuerte raíz, que nos permitirá seguir creciendo como la mayor fuerza política del país, nos permitirá encontrarnos en el amor y la camaradería que Chávez sembró en todos nosotros; y además, permitirá fortalecer nuestras convicciones socialistas, de cara a continuar enfrentando ataques descarados, guerras económicas, intentos de golpe de estado y demás planes, que lamentablemente, sabemos no cesarán, ya que seguimos siendo “la piedra en el zapato” del imperio norteño en sus ambiciones por apoderarse, a costa de lo que sea, de nuestras riquezas naturales.

El mismo documento hace referencia a las “Líneas Estratégicas de Acción Política”, elaboradas por el Comandan¬te Chávez en Enero de 2011… como un ejercicio de crítica, autocrítica y de reflexión política en el marco de su orientación general (De Chávez) de las 3R al cuadrado, el mapa de navegación estratégica de nuestro proceso en lo ético, en lo moral, en lo político, en los valores revolucionarios, en la constancia de lucha, en la democracia socialista…”. Debemos seguir estudiando camaradas, repasar e interiorizar las orientaciones dejadas por nuestro Comandante; su legado es una riqueza incuestionable no solo para las venezolanas y venezolanos, sino para todos los pueblos del mundo. Debemos seguir en pie de lucha como un gran bloque bolivariano que está y siempre estará dispuesto a defender la revolución, en el terreno que sea necesario.

Chávez Vive ¡¡

La Patria Sigue ¡¡¡

Independencia y Patria Socialista ¡¡

Viviremos y Venceremos!!!

 

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