Carolys Helena Pérez González

  • OPINIÓN | Que se sostenga el cuidado aún en el silencio

    Por Carolys Helena Pérez González | @Carolyshelena  Vivimos un tiempo de sobreexposición permanente. No solo a la información, sino al conflicto simbólico, al ataque emocional y a la manipulación de sentidos. Según el informe Digital 2025 de Meltwater, las personas en el mundo pasan en promedio más de dos horas diarias en redes sociales, y […]

  • La memoria no es un expediente, carta abierta a Cilia Flores

    Tal vez podría estar escribiendo estas palabras con la conciencia de saber que capaz y no la llegues a leer, podría dejarla en el archivo de la computadora donde la escribo y dejarla allí, pero no, estimada camarada, compañera Cilia Flores, escribo esta carta en público porque lo que hoy se intenta hacer contigo no ocurre en privado. Ocurre a la vista de todos y forma parte de una pedagogía del castigo que el poder necesita exhibir para sostener el nefasto relato de la victoria.

  • El blanco común de la restricción: Tu paz

    En salud pública existe un concepto llamado carga emocional acumulada: cuando una población enfrenta estrés prolongado —crisis económicas, migración forzada, separación familiar—, cualquier acción que extienda esa separación profundiza el desgaste psicosocial. Este fenómeno está ampliamente documentado en países con diásporas numerosas. Y Venezuela, vive ese impacto de manera amplificada.

  • La alienación: herida del alma popular

    Hay libros que nos golpean por su belleza, y otros que nos sacuden por su verdad. La condición obrera de Simone Weil pertenece a la segunda categoría: no se lee para admirarla, sino para sentirse interpelado. Weil no escribió desde el privilegio de una oficina ni desde la comodidad de un escritorio universitario. Se internó en la fábrica, se cubrió de grasa, de ruido, de humillación y de cansancio, y desde ese lugar —desde el dolor y la lucidez del cuerpo trabajador— levantó una de las reflexiones más profundas sobre lo que significa ser obrero en el mundo moderno.

  • ¿Y si no fuera solo resistencia?

    En estos días de asedio y turbulencia, se repite con fuerza la palabra “resistencia”. Y sí, resistir es fundamental, pero no podemos reducir nuestra fuerza a la mera capacidad de aguantar. Resistir sin más, como quien solo aprieta los dientes y espera a que pase la tormenta, nos coloca en una posición frágil. La resistencia verdadera exige algo más: la capacidad de rediseñar, de reinventar, de encontrar nuevas rutas sin perder de vista el propósito.

  • Lo que da risa es la falta de dignidad

    Otra vez se burlan. Otra vez pretenden reducirnos a un meme, a un chiste cruel que circula por redes en Washington o Miami. Les incomoda vernos uniformadas, con el fusil en mano o con la arepa en la mesa, sosteniendo la vida de una patria asediada. Les incomoda porque saben que somos nosotras, las mujeres, quienes tenemos la fuerza moral y la capacidad organizativa para resistir donde ellos quisieran que todo se derrumbe.

  • La creatividad como músculo político

    Durante décadas, nos han hecho creer que la creatividad es un lujo, una excentricidad reservada a artistas o genios. Pero esa idea es profundamente funcional al modelo neoliberal: si solo unos pocos pueden crear, entonces el resto debe consumir. Si la imaginación se privatiza, se debilita la posibilidad de pensar alternativas. Y eso, en política y en economía, es letal.

  • Revertir la lógica de la coyuntura

    Cuando la totalidad de los individuos sepan leer y escribir, cuando los periódicos penetren hasta la choza del indio, entonces encontrando en el pueblo jueces cuya censura habréis de temer y cuyos sufragios debéis buscar adquiriréis las virtudes que os faltan”.

  • ¿La obesidad intelectual, existe?

    Estamos llenas. No de certezas, sino de ruido. De opiniones empaquetadas. De titulares masticados por otros. Henchidos de notificaciones, desbordados de titulares, inflamados por la indignación exprés que nos sirven los algoritmos en bandeja brillante. No es hambre de saber lo que nos aqueja: es un empacho de datos. Es obesidad intelectual.

  • OPINIÓN | La Revolución se aprende haciendo en colectivo

    Hay un rumor antiguo que aún vibra en nuestras costillas: no se puede liberar un pueblo si antes no se libera su conciencia. Lo decía Martí, lo gritaba Fanon, lo susurra cada madre que enseña con dignidad a pesar del hambre.