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Foto: Con el Mazo Dando
El presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, transmitió este domingo 26 de julio un mensaje de gratitud y espiritualidad a través de sus redes sociales, dirigido a todos los venezolanos y seguidores en el mundo que, con amor y perseverancia, acompañan su lucha por la Patria.
El Jefe de Estado destacó que la fuerza del proceso revolucionario proviene del pueblo y de la fe colectiva, reconociendo en cada testimonio y oración un pilar fundamental para enfrentar las adversidades y mantener firme el rumbo de transformación nacional.
«Bienaventurada sea nuestra Venezuela en Oración, Reflexión y Acción. Venezuela renace todos los días; y nosotros, Cilia y yo, renacemos con ustedes. Dios Todopoderoso está con nosotros. Dios proveerá. ¡Un gran abrazo!», manifestó.
Hizo un llamado a la oración, la reflexión y la acción, inspirándose en las Bienaventuranzas enseñadas por Cristo Jesús, como guía espiritual para alcanzar la justicia, la paz y la misericordia.
A continuación mensaje íntegro:
Nuestro saludo y agradecimiento a quienes de manera amorosa y perseverante, en Venezuela, aquí y en el mundo, nos acompañan en nuestra lucha. ¡Nuestra fuerza viene de ustedes!
Llenos de agradecimiento y emoción, Cilia y yo enviamos nuestro saludo a quienes, de manera amorosa y perseverante, en Venezuela, aquí y en el mundo, nos acompañan en nuestra lucha. Hasta aquí nos llegan sus rostros, sus testimonios y sus oraciones, llenas de una auténtica fortaleza por su verdad y pureza.
Nuestra fuerza viene de ustedes; de su fuerza. Nuestra vida es su vida. Nuestra alma ustedes la conocen, porque viene del alma de nuestra Patria profunda. Por eso, hagamos presente en nuestra oración de este domingo 26 de julio a Cristo Jesús, cuando nos enseñó las Bienaventuranzas:
«Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos» (Mt 5,3-10).
Bienaventurada sea nuestra Venezuela en Oración, Reflexión y Acción. Venezuela renace todos los días; y nosotros, Cilia y yo, renacemos con ustedes. Dios Todopoderoso está con nosotros. Dios proveerá. ¡Un gran abrazo!
Con el Mazo Dando