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31.Jul.2015 / 02:11 pm / Haga un comentario

Foto: Misión Verdad

Es así como El Colombia, asesino del diputado Robert Serra, termina reducido a un angelito inocente, ex activista social, al que se le están vulnerando sus derechos, el periodista Victor Ugas, que se dedicó a difundir la foto desnuda del cadaver del diputado, es víctima de la “falta de libertad de expresión” del régimen, e Inesita La Terrible debería ser liberada, aun cuando instigó a la violencia con toda la intención y amenazo de muerte a funcionarios policiales, pero bueno está arrepentida y debería estar en su casa porque tiene una “complicada” enfermedad, la pantomima con la que los escuálidos se protegen cuando cometen delitos graves y no quieren asumir su responsabilidad, en la mayoría de los casos.

La miseria comunicacional consiste centralmente en presentarnos al humano, al individuo, adentrarnos en su supuesta historia personal para conmovernos, porque a usted lector, no debe importarle que este tipo haya asesinado a Serra y a su asistente Maria Herrera con más de 30 puñaladas, ya que El Colombia para los infomercenarios es un tipo tranquilo que “vendía chicharrones y frituras en un carrito que estacionaba a diario en la entrada de los edificios de la Misión Vivienda” y “bastante chavista que era”. Tanto que tuvo que escapar por “miedo” a que lo mataran porque su único delito “fue guardar unas armas del escolta del diputado, Edwin Torres Camacho,” y sufre mucho por la dolorosa historia de su madre cuando lo visita en la cárcel.

Para los infomercenarios, el vídeo donde El Colombia aparece en la escena del crimen no existe, la confesión sobre el asesinato del escolta Torres Camacho tampoco, y ocultan olimpicamente que la Corte Suprema de Colombia autorizó la extradición del asesino porque existen pruebas contundentes en su contra. En la narrativa, solo existe la sufrida vida de Leiver Padilla, el drama por el que está pasando por un crimen que según ellos no cometió.

Para fines prácticos, en la maquinaria excepcionalista, la periodista “idealista” de uñas pintadas y aspiraciones infinitas encuentra en El Colombia una coincidencia y una funcionalidad: El fin de la dictadura castrochavista.

El caso de los tuiteros

La mediocracia también encubrió la campaña sistemática desarrollada en las redes sociales en las horas posteriores al crimen, para que el asesinato del diputado generara una conmoción social y luego un escenario de confrontación directa, que cumpliera con lo que no hizo la guarimba, generar una guerra estilo Libia, estilo Siria, bajo el punto desencadenante de una reacción chavista sobreexpuesta a nivel mediático que justificara la escalada armada.

Por esta campaña de desestabilización, fueron detenidos siete tuiteros, cuyos casos fueron detallados aquí, bajo los delitos de instigación violenta, ultraje a un funcionario público, ultraje violento y fraude informático, difusión de falsa información, agavillamiento, oferta engañosa, revelación indebida de data o información de carácter personal y espionaje informático, tipificados en el Código Penal y en la Ley Especial Contra los Delitos Informáticos.

Así que siete tuiteros están presos por delitos, por instigar a la violencia, a la guerra, y los infomercenarios nuevamente nos hablan de que no hay leyes que tipifiquen a las redes sociales, porque usted tranquilamente puede llamar a un golpe de Estado, levantarse en armas contra el régimen, y nada le va a suceder porque es un derecho legitimo llamar a matar a un diputado, a unos millones de chavistas y un presidente. Es más, para los infomercenarios debería estar contemplado en la constitución: Que usted pueda salir con su rifle a matar chavistas y si después lo agarran, sea considerado un preso político y se le acorte su pena por la enfermedad crónica que se le ocurra al médico de turno, como sus derechos humanos lo demandan.

Bajo esta lógica, el Estado debe consentir que usted arme un foco de violencia, destruya todo lo que tenga a su paso, mate un monton de personas, sean chavistas, guardias o traunseuntes decapitados con guayas, y ahí es cuando, quizás, si no dijo muchas veces abajo el régimen, es que lo pueden meter preso y engrosar la lista de “presos políticos”. El tema es que para ese momento, parte de los infomercenarios ya no tendrán como limpiar tantas escenas simultáneas como sucedió en la guarimba.

Ellos ocultan a conveniencia que en Estados Unidos hay presos por llamar a matar al presidente, que en Italia hay encarcelados por convocar a la violencia en nombre del Estado Islámico, porque según ellos, la libertad de crear violencia creativa es liberadora y necesaria, solo que en los países “serios”, casualmente, no se pueda legitimar mediáticamente y si lo haces, tienes altas chances de ir preso.

Si amenazas un presidente en Estados Unidos puedes tener una pena de 20 años, si anuncias que vas a asesinar a alguien por Twitter vas preso inmediatamente, y si amenazas con destruir América aunque sea en broma, ni siquiera te dejan ingresar al país por ser considerado un “potencial terrorista”. Pero en Venezuela, según sea el caso que les convenga, un día pueden calificar a la misma persona de “colectivo armado” o de “excluido pisoteado por el chavismo”, insistimos, todo segun les convenga y perjudique al Gobierno Bolivariano.

Ocultar el objetivo

Nuevamente, cuando esta teatralidad del absurdo disfrazada de información se produce, aparece ahí la “humanización” del personaje sentenciado en la justicia real, pero no en su foro mediático, donde, por ejemplo, para fines prácticos Inesita González, conocida como “La Terrible”, cometió los delitos de ultraje a un funcionario público, ultraje violento e instigación violenta, pero “no es para tanto”. Aún si ella misma reconoció haberlos hecho ante la justicia. Es más, aún si los reconoció por atravesar un “bajón emocional” y un “momento de debilidad”, como consecuencia del avasallamiento de sus derechos por parte de la policía política del régimen. Así que usted lector tiene que creer que Inesita La Terrible no escribió tuits como éste con mala intención, sino solo por diversión, o mejor dicho, por un desliz emocional porque ella es así, emocional.

Es más: Inesita La Terrible es humana, y los humanos cometen errores, pero además de humana tiene una enfermedad crónica por lo que es “legitimo” que se le dé la libertad condicional por su condición, y tampoco es su culpa que un preso común no tenga la misma protección mediática que ella cuando le meten tres puñaladas en Yare y tiene que volver todo cosido a la misma celda de la que salió herido. No es culpa de ella y punto.

Inesita, según ellos, en realidad es víctima de un complot armado por Mario Silva en su contra por haberlo atacado en Twitter, y de ahí puede venir la saña contra su pobre y noble persona que solo osó cometer tres delitos penales y correrse del camino del señor. Así que más argumentos para que esté libre: Se metió con Mario Silva, que es un pran, y cayó presa. Listo, a comer cotufas y mirar televisión, caso cerrado, déjenla en libertad.

Daría hasta gracia, hasta se podría desmenuzar técnicamente cada artículo de estos infomercenarios, pero lo primario, lo evidente, lo denso, va más allá a una discusión periodística sobre la verdad, ya que los infomercenarios están dedicados a una sola cosa; legitimar la muerte del chavismo simbólica y físicamente.

Y eso en la guerra no es informar independientemente, es asumir una posición y disparar.

Misión Verdad

 

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